Cada uno tiene su estilo pero, si lo que queremos es vivir en una casa decorada con las últimas tendencias, el estilo oriental y el minimalismo son las mejores opciones. Así, abandonaremos la curva y apostaremos por las líneas rectas del mobiliario, como las estructuras modulares y las mesas bajas de metacrilato, o bien, nos dirigiremos al corte decorativo de Oriente y su estética armónica y relajante.
Las cortinas quitan mucho espacio y luminosidad al salón, así que lo más apropiado sería poner estores en su lugar. Si al final nos decantamos por esta última opción, los de lino y los de cáñamo son los más recomendables para conseguir el ambiente deseado. Pintar las paredes en colores claros aportará una mayor amplitud a las estancias al igual que los muebles de estas mismas tonalidades. Por último, respecto a los complementos, detalles exóticos traídos de viajes o comprados en tiendas de importación, impondrán un ambiente más cosmopolita y sofisticado a nuestro pequeño apartamento.
miércoles, 30 de enero de 2008
Algunos consejos sobre decoración
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Soluciones para el espacio

Para comenzar a hacer una reforma decorativa de estas características, debemos convencernos de que una casa grande no tiene por qué estar decorada mejor que una que no lo es. Podemos conseguir que nuestro pequeño hogar rebose buen gusto, funcionalidad y que refleje nuestra personalidad. Eso sí, debemos tener en cuenta algunos principios básicos para aprovechar espacios ya que de otro modo el amontonamiento de trastos en pocos metros puede impedir que consigamos nuestra meta.
Una de las técnicas más utilizadas para sacar rendimiento al lugar es la de tirar algún que otro tabique. Si en la casa van a vivir pocas personas, una pareja a lo sumo, podemos reducir el número de habitaciones o bien unir salón y cocina. Y, si hacemos las dos cosas, mejor que mejor, porque el aprovechamiento será ya casi insuperable. Pero, ¿cómo llevar a cabo todo esto? Fácil. Si la casa tiene varias habitaciones y éstas son pequeñas, suprimiremos alguna y así conseguiremos agrandar el salón o bien conseguir un único dormitorio mucho más amplio.
Con la cocina ocurre exactamente igual, tirar el tabique que la separa del salón proporcionará una sensación de amplitud y prolongación en las líneas que hará que la casa parezca mucho más grande. Puede que la unificación total de salón y cocina no nos acabe de convencer, si es así una puerta corredera es una solución acertada. Lo mismo ocurre con la separación de dormitorio y salón, es recomendable poner una puerta de estas características. Como consejo, la utilización de unas puertas correderas de estilo japonés puede darle un aire muy cosmopolita y sofisticado.
Si tenemos abierta la puerta divisoria entre salón y cocina conseguiremos que la casa parezca mucho más funcional: cocinamos y comemos en el salón. Un ambiente mucho más íntimo se conseguirá si la puerta que está abierta es la que separa la habitación del salón.
La utilización de armarios empotrados en vez de los convencionales es otra solución muy adecuada para el ahorro de espacio, consiguiendo así unas estancias mucho más diáfanas. Una cama con canapé desplegable y abatible es el invento ideal ya que será un sitio más donde poder guardar la multitud de objetos que nunca sabemos dónde meter y que ya no nos caben en el armario.
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70 metros cuadrados con estilo

En los tiempos en los que vivimos es difícil encontrar una casa grande que se adecue a nuestras posibilidades económicas. Por ello, la mayoría de la gente opta por la que parece ser la única solución: comprarse una casa más pequeña de lo que tenía previsto. No hay problema: que nuestra casa no sea grande, no quiere decir que no pueda estar decorada con el estilo que buscamos. La diferencia entre decorar una vivienda de muchos metros cuadrados y una de tamaño reducido estriba, principalmente, en que si no hay sitio, debemos aprovechar el espacio al máximo. El secreto para conseguirlo es simple, tan sólo hay que eliminar las divisiones entre estancias. De esta manera encontraremos sitio para todas nuestras pertenencias
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Meter el frío en el armario
Las temperaturas cada vez son más calidas y el sol ya empieza a mostrarse más alto. El frío nos obligó hace unos meses a sacar alfombras, mantas, jerséis y demás ropa de invierno; ahora es el momento de guardar y ordenar de forma correcta todos estos elementos porque estamos muy cerca de disfrutar del verano. La tarea de guardar las prendas de abrigo debe hacerse con cuidado para que el invierno siguiente todo esté en perfectas condiciones.
Ha llegado el momento que tanto estabas esperando: la llegada del buen tiempo. La gruesa ropa de cama dará paso a unas sábanas más frescas y las prendas ligeras comienzan a imponerse a la hora de salir a la calle. Todo indica que tienes que empezar a cambiar la distribución de tus armarios colocando a mano las camisetas de manga corta, dejando bien guardados aquellos enseres que hayas estado vistiendo hasta ahora.
Es un hecho que la ropa de invierno, tanto la que utilizas para vestirte como la que empleas para la cama, ocupa mucho más espacio que la de verano. La máxima que tienes que tener en mente cuando tengas que enfrentarte a la labor de cambiar la una por la otra es el aprovechamiento del espacio y, para eso, debes contar con un armario que esté bien distribuido por partes.
Conservar bien las prendas
Resulta esencial que el perchero tenga altura suficiente como para colgar vestidos y abrigos largos y que el fondo del mismo sea de un ancho no inferior a 70 cm. Sería perfecto que el armario contara con cajones y una parte alta. Existen algunos que disponen de zapatero, algo muy útil para tener a mano el calzado.
Todas las prendas que ya no vayas a necesitar deben lavarse antes de almacenarlas hasta la próxima temporada, pero los expertos recomiendan el empleo de poco detergente y la ausencia de suavizantes o lejías. El motivo de esto radica en que, cuando vayamos a recoger esta ropa de nuevo de su exilio, podremos llevarnos la desagradable sorpresa de que tenga manchas y desprenda malos olores, puesto que no podemos controlar el grado de humedad ni la temperatura.
La parte del perchero debe utilizarse para prendas largas, que colgaremos en perchas de madera con buenos soportes y abotonaremos antes de cubrirlas con fundas de plástico para que no acumulen suciedad y transpiren. Si tenemos espacio, colgaremos también los pantalones y las faldas. Los abrigos de cuero y piel debemos llevarlos a la tintorería y colgarlos correctamente.
Organízate con cajas grandes
Procederemos a doblar bien las camisas, las camisetas de manga larga, camisetas interiores, sudaderas y jerséis cerrando los botones y las cremalleras para que no se deformen y los meteremos en los cajones. El calzado debe almacenarse, a ser posible, en sus cajas originales, pero también podemos organizarlo en una caja amplia donde guardaremos todos nuestros pares. Las botas hay que rellenarlas con papel de periódico y podemos adquirir hormas para los zapatos.
La parte superior del armario puede servir para albergar en cajas, la ropa de cama de invierno y todas aquellas prendas que no nos hayan cabido dentro del armario. También podemos guardar aquí accesorios como mochilas, bolsos, bufandas, guantes o gorros que no vayamos a usar en la temporada estival. Resulta fundamental que los edredones se doblen ocupando el mínimo espacio posible, se metan dentro de bolsas de plástico extrayendo todo el aire y no se ponga nada encima de ellos para que no se aplasten. Si disponemos de cajones debajo de la cama, éstos son ideales para este tipo de enseres de cama.
La ropa debe estar muy bien doblada para que quepa más, pero cuidado con saturar los cajones del armario o las cajas, puesto que existen fibras que pueden hacer arrugas y luego será muy difícil corregirlas. Así pues, no saturaremos los espacios, dejando a la ropa respirar. Tanto dentro del armario como en las cajas que hemos destinado a la parte superior del armario, debemos meter antipolillas.
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Convierte tu casa en un hotel de lujo

Vete de vacaciones... sin salir de la comodidad de tu hogar. Y lo mejor de todo es que, para ello, no tienes que contar con un presupuesto millonario. Aunque es probable que debas hacer uso de tus ahorros, la clave es aprovechar tu ingenio... y tus cinco sentidos.
Los expertos de Boxport, empresa dedicada al diseño de hoteles de lujo, nos dieron estos útiles trucos con los que podrás convertir tu cuarto en una suite presidencial. Sólo tienes que usar cuatro de tus cinco sentidos: vista, tacto, oído y olfato. ¿Y el gusto? El gusto lo tendrás cuando veas los resultados.
De tu cuarto a la suite presidencial
El primer paso es usar los colores para crear una atmósfera determinada, para propiciar que quien entre a ese cuarto se ponga de un humor determinado: ya sea para descansar, comer, trabajar o, simplemente, estar en familia.
1. Lo primero que necesitas es buscar que los colores de la habitación vayan de acuerdo con su iluminación. Al hacerlo, lograrás un ambiente terapéutico. He aquí unos consejos para lograrlo:
Con el uso de tonos cálidos como el blanco o el crema, puedes reflejar la luz del cuarto para crear la impresión de amplitud. Otra opción: el usar un solo color en la pintura del cuarto. En sus acabados crea una sensación de intensidad, ideal para revivir romances o para iniciar intensas conversaciones, por ejemplo.
Los tonos atrevidos, inspirados por el amanecer o el atardecer, sirven para volver excitantes los ambientes. Así que úsalos si tu intención es decorar el cuarto de una pareja de recién casados. Ahora bien, si lo que buscas es relajación, los colores azules siempre son una buena opción.
2. Desde el punto de vista del mobiliario, ese viejo armario de la abuela puede ser de utilidad si buscas crear un ambiente exótico, ya que los muebles grandes ayudan a crear esa impresión. Por otro lado, las formas sensuales en los muebles -con mayor razón, si tienen diseños orgánicos- inspiran a tener vidas más excitantes. Y eso es precisamente lo que se necesita cuando el trabajo y los quehaceres diarios comienzan a convertirse en monotonía.
3. La iluminación es muy importante ya que tiene efectos inmediatos en el ambiente. Bien usada, puede reproducir tus expectativas.
Instala un dispositivo para controlar la intensidad de la luz.
Considera la posibilidad de jugar con distintos tipos de fuentes. De esa manera, puedes tener iluminación por zonas para enmarcar sólo algunos puntos del cuarto.
Dale más luz natural al cuarto con el uso de ventanas con cristales traslúcidos.
Decorar con tacto
Al decorar un baño, las sensaciones táctiles son uno de los principales ingredientes. Por tanto, deja que este cuarto estimule tu sentido del tacto.
Una bañera siempre es útil. El que no puedas invertir en una de tamaño grande no debe detenerte de usar la que tienes. Date tiempo para disfrutarla.
Puedes adquirir una bandeja para la bañera en la que puedes depositar un libro o una revista, de manera que puedas gozar de una buena lectura mientras te relajas.
Sonidos y aromas
La música amansa a las fieras. Imagínate lo que hará con tu cansado cuerpo si la escuchas en la bañera o en tu cuarto. Además, puede funcionar para crear una barrera que te separe momentáneamente de las distracciones de tu vida diaria. Para aprovecharla, basta con instalar un altavoz en algún rincón seguro del baño. También puedes adquirir un equipo de sonido a prueba de agua.
En cuanto a los aromas, señalar que la manera más accesible de estimular el sentido del olfato para transportarte a un mundo de calma son las velas con aroma. Sin embargo, también puedes lograrlo a través del uso de sales o jabones aromáticos.
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Ideas decoracion, Transforma espacios pequeños y oscuros
Te invitamos a recuperar esa habitación pequeña, deslucida y mal iluminada que has convertido en una especie de trastero. También te sugerimos cómo hacer más atractivo un pasillo estrecho y oscuro con unos cambios simples de color que no te costarán más de unos cuantos euros.
El color y la textura que le otorgues a las paredes cambian por completo las dimensiones de una habitación estrecha. Ten en cuenta esta regla: el contraste de colores claros y oscuros empequeñece el espacio. Elige matices de un mismo color para las cinco paredes de tu habitación, incluyendo el techo.
Un toque de color
Pinta el techo uno o dos tonos más claros u oscuros que las paredes y agrandarás el espacio. Si lo que deseas es que éste se vea más alto y profundo, píntalo dos matices más claros que las paredes. En las habitaciones, elimina el contraste entre el color de las paredes y los frisos, zócalos y cualquier otro trabajo de carpintería en tu habitación.
Para los corredores y pasillos, todo lo contrario: para ensancharlos, lo mejor es agregar un zócalo de madera a las paredes y pintarlo de un color oscuro. La franja superior de la pared píntala o cúbrela con un empapelado de tonos claros. En cuanto al techo de estas zonas de paso, no olvides pintarlo del mismo tono claro que la pared para que dé una sensación de profundidad y apertura.
Luz y profundidad con pintura
Las habitaciones con poca luz parecen mucho más pequeñas. Para corregirlo no te hace falta gastar en instalaciones eléctricas. Tan sólo elige el tono de pintura justo para lograr un efecto de luz natural. Usa la gama del amarillo en tus paredes.
Disfraza las paredes irregulares o en mal estado con un esponjado. Es la forma más económica de darle textura a las paredes, además de dar una intensa sensación de profundidad. Para ello, mezcla una parte de pintura con una preparación de barniz: el efecto tiene que ser semitransparente para dar la ilusión de una textura.
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Ideas decaracion Cómo adornar tu mesa
Una mesa desnuda puede mostrar un aspecto frío y desangelado, muy alejado de la imagen que queremos en nuestro hogar. La solución más común consiste en incluir centros de mesa y adornos que aporten vida y colorido a tu mueble. Para ello vamos a darte unos sencillos consejos tanto para reuniones formales como para aquellas ocasiones más desenfadadas.
En primer lugar no debes olvidar unas reglas básicas que regirán la decoración sea cual sea el motivo que elijas. Ante todo la mesa debe respirar naturalidad y elegancia. No debe parecer que los complementos se han colocado de manera forzada y no pueden sobrecargar el espacio. Abusar de ellos causará incomodidad y agobio.
Ten cuidado con los objetos elevados, sobre todo si llegan a obstaculizar la visión de los comensales o de los contertulios. Deberás atender al emplazamiento de las velas especialmente. El elegir adornos de baja estatura te facilitará enormemente las cosas. Ten presente que su misión es ayudar y embellecer, no entorpecer.
Centros de flores
Los centros de flores son la opción más común en ocasiones importantes como las reuniones familiares. Si el motivo de una de estas reuniones es celebrar una comida, procura que las flores no tengan una fragancia muy intensa. Ésta podría tapar o interferir en el olor de la comida y la bebida, uno de los principales placeres de la mesa.
Una de las grandes ventajas que nos aporta un centro de flores es la enorme gama cromática que poseen sus componentes. Es imprescindible que los tonos que escojas combinen con el resto de la mesa: vajilla, mantelería, sillas, etc. El recipiente también es importante y habrá de estar en armonía con las flores y con su entorno.
Un único centro de este tipo será suficiente para adornar una mesa de tamaño medio (entre 8 y 12 personas) y dará gran vida a la mesa que corone. Vigila sus dimensiones y asegúrate de que no estorba, principalmente a aquellos que vayan a estar pegados a él. Procura igualmente que no te robe demasiado sitio para colocar los platos y las fuentes.
Ilumínala con velas
Las velas resultan indicadas para cenas en las que el tono formal es aún más elevado, especialmente aquellas más estilizadas. Si empleas candelabros de plata potenciarás este aspecto dando un aire distinguido y elegante a la velada. El color clásico de los cirios es el blanco, aunque el rojo u otro color que combine bien te podrán servir igualmente.
Un par de trucos a la hora de encenderlas: antes de la comida asegúrate de que su mecha prende correctamente y enciéndelas en el momento de llegar a la mesa para que la cera no se derrita antes de tiempo.
Si quieres emplear velas para un ambiente más distendido puedes verter agua en un recipiente hasta los ¾ de su capacidad e introducir velas flotantes en él. Súmale algunos pétalos y lograrás un adorno original y divertido.
Más opciones
Puede que lo que estés buscando sea algo más sencillo para el día a día. En tal caso velas y flores pueden resultar excesivas y recargadas, por lo que tendrás que decantarte por soluciones más sencillas, pero no por ello menos vistosas. A continuación te damos algunas ideas.
La fruta es un sustituto ideal para las flores al aportar la misma cantidad de vida y frescor. Los ceniceros son otra alternativa, su aspecto es cada vez más importante, hasta el punto de que rara vez se usan para depositar la ceniza.
Aquellos con reminiscencias étnicas son los más usados. Puedes llenar estos recipientes con lo que quieras; aquellas canicas que aún guardas de cuando eras pequeño darán gran colorido al mobiliario y un toque divertido e infantil.
Siempre que logres un ambiente elegante, natural y alejado de barroquismos innecesarios conseguirás una decoración para tu mesa en la que reine el buen gusto. Y no tengas miedo de usar tu imaginación, cualquier figura o adorno bien escogido podrá ser un excelente centro de mesa.
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Decoración con mosaicos: una técnica sencilla

Mesas de jardín, espejos, macetas y otros objetos que forman parte de la decoración de todas las estancias, a menudo nos resultan poco atractivos. Una solución para aportar un toque de color y personalidad es aplicar sobre ellos diversas técnicas. La pintura o el decoupage son algunas de ellas. También podemos recurrir al mosaico, que con siglos y siglos de antigüedad a sus espaldas sigue presente como una de las manualidades más relevantes.
Aunque ya en la Edad del Bronce se conocía este método, es la cultura romana la que lo sitúa como una práctica habitual en la decoración de los elementos arquitectónicos. El arte de realizar composiciones y dibujos con teselas o pequeñas piezas de cerámica o vidrio lo trasladaremos a cualquier elemento que deseemos, desde paredes o suelos, hasta piscinas, donde es habitual verlos, así como a cualquier pieza de mobiliario.
Material necesario
Para realizar un mosaico necesitas estos materiales: el objeto que queramos cubrir (maceteros, bandejas, cajas...), teselas, que encontramos de diferentes materiales como vidrio, gresite, azulejo o mármol, cola, cemento blanco y una esponja o un trozo de esparto. Si los elementos que cubriremos son de madera sin tratar, necesitaremos también un sellador para tapar los poros.
Si nunca hemos probado esta técnica, es adecuado comprar las piezas ya preparadas, en forma de cuadrado, triángulo, etc. En cualquier caso, una opción es prepararlas nosotros mismos; en un azulejo o trozo de vidrio dibujaremos las formas que deseamos y aplicaremos una cortadora de vidrio. Finalmente, separamos las piezas con alicates y pulimos los bordes.
Manos a la obra
En primer lugar, dibujaremos el diseño en un papel, para no cometer errores al fijar las piezas. Si el elemento que vamos a cubrir con mosaico es de madera sin tratar, aplicaremos dos o tres capas de sellador. Para colocar las piezas existen dos métodos.
El más sencillo es el método directo, adecuado cuando no es imprescindible que la superficie del mosaico quede completamente lisa. Extenderemos una capa de cola con una brocha o pincel y, a continuación, iremos colocando con cuidado los trozos de cerámica boca arriba, según el boceto que habíamos realizado.
Cuando hemos completado el dibujo, extendemos el cemento blanco o pasta específica para la manualidad. Cuando las grietas están bien cubiertas, retiramos el cemento sobrante con una esponja, limpiando bien los trozos cerámicos.
Si el resultado debe ser completamente liso, por ejemplo, una mesa, la opción es otra técnica algo más complicada. Las piezas se adhieren boca abajo con cola a un cartón, de forma que no vemos cómo queda el diseño. El cemento se aplica a la superficie definitiva.
Sobre la pasta colocamos el cartón y, cuando el cemento comienza a secarse, lo retiramos. Finalmente limpiamos las teselas para eliminar los restos de cola. Con esta sencilla manualidad, alegraremos muebles, bandejas, y todo tipo de complementos con los diseños más originales.
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Manualidades sencillas con flores prensadas

Las flores aportan un ambiente cálido a cualquier hogar, además de ser un importante elemento decorativo. Pero, si te descuidas, en pocos días, pueden estar marchitas y no queda más remedio que deshacerse de ellas. Una alternativa a esta vida efímera son los típicos centros de flores. Sin embargo, este producto natural nos ofrece muchas más posibilidades y formará parte de fáciles y entretenidas manualidades.
Para decorar multitud de objetos sólo necesitamos flores secas y prensadas, y materiales habituales en el bricolaje como cola o pinceles. Y, cómo no, dar rienda suelta a nuestra imaginación.
Cómo prensar flores y hojas
El elemento indispensable de nuestra manualidad son las flores, pero no se utilizan nada más recolectarlas, sino que han de pasar por un proceso de prensado. Colocarlas entre dos hojas de periódico e introducirlas en libros con peso encima será suficiente, pero el resultado será más satisfactorio si les damos forma con una prensa, que podemos hacer nosotros mismos.
Necesitamos dos tableros de aglomerado, de dimensiones un poco superiores a las del papel secante, cartones y papel secante. En los tableros se realizan cuatro agujeros, uno en cada esquina. A continuación se recortan las esquinas del cartón y el papel secante, para que los tornillos que permitirán la presión no encuentren obstáculos.
La forma de colocar el material es la siguiente: la base será uno de los tableros, luego los pliegos de papel secante, con cartones colocados entre ellos para dar consistencia y, finalmente, el segundo tablero. La presión se ejerce gracias a los tornillos que se colocan en las esquinas, que van apretados con palomillas.
Las flores y hojas se colocan en los pliegos de papel secante o de periódico. No es muy adecuado situar las flores demasiado cerca unas de otras, ya que al prensarse, aumenta la superficie que ocupan y si se unen, será complicado separarlas sin que se rompan. Al principio es conveniente cambiar los papeles cada dos o tres días, ya que de lo contrario se acumula demasiada humedad. En dos o tres semanas, las flores estarán secas y listas para usar en todo tipo de manualidades.
Papel, madera o metal
En la decoración con flores secas son imprescindibles los cuadros. Para realizarlos hemos de disponer de flores variadas, papel, cola, pincel y un marco. En primer lugar, se realiza la composición sobre el papel, para elegir un diseño. Cuando hemos encontrado el que queremos, se extiende la cola con un pincel y se colocan las flores con cuidado. Para lograr cuadros más originales se puede sustituir el papel liso por papel granulado. El paso final es colocar un cristal encima y un marco. Esto lo podemos realizar nosotros mismos o acudir a una tienda especializada.
El mismo procedimiento lo realizaremos para decorar cajas o tarjetas. En estos casos, la flor se pega directamente a la superficie. En el caso de las bandejas, además, se colocará un cristal encima de la composición para protegerla.
Decorando objetos de latón y metal se puede dar un tono rústico al hogar; lecheras o regaderas viejas pueden restaurarse: se pintan y, a continuación, se pegan las flores.
Otras opciones atractivas
Para decorar velas necesitamos: velas, parafina transparente, flores, espátula y un cazo para calentar agua. En primer lugar, se calienta la espátula. Tras colocar la flor en el lugar que queramos de la vela, se aplasta la espátula, que, al estar caliente, permitirá que la cera se derrita lo suficiente para que la flor quede unida.
En el cazo se funde la parafina al baño María. Cuando está totalmente líquida, se introduce la vela hasta que se cubra por una película, que protegerá la flor seca y dará brillo. No es conveniente mantenerla mucho tiempo porque se cubrirá más de la cuenta adquiriendo un tono opaco.
Las flores secas, sin prensar, también se pueden utilizar como ambientador: tras secarlas, se introducen en saquitos de tela y se pueden colocar tanto en estanterías como en el interior de los armarios roperos. Otra opción consiste en elaborar popurrí para decorar y perfumar.
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Aprende a vestir los maceteros
Las distintas tonalidades de las flores ayudan a adornar nuestro hogar. Sería fantástico utilizar sus cambios cromáticos como una estrategia para ir modificando el aspecto de la casa. Además de colocar la planta en el lugar adecuado, podemos dar un giro radical a la decoración de nuestro hogar si, con un poco de maña e ingenio, transformamos el aspecto externo de los maceteros que las sustentan.
Las plantas se han convertido no sólo en una alegre compañía en el hogar, sino también en una estupenda manera de decorar algunos rincones de la casa. Atendiendo a colores, formas y materiales, los maceteros pueden servir como soportes, pero igualmente cumplirán una función estupenda como ornamento en estanterías, mesitas o muebles auxiliares de cualquier vivienda. Y nada mejor que tus manos para conseguir llamar la atención.
Cenefas en la madera
Las macetas de madera sin pintar pueden ser un excelente punto de partida. Con ellas se puede elegir el color del tiesto y así combinarlo con la pared de la estancia o con las flores de la planta. Si dar color al soporte no parece suficiente, se le puede añadir una cenefa pintada alrededor con unas plantillas de estarcido. Para ello, recomendamos que se fije a la superficie una plantilla con una tira de cinta adhesiva. No hay que olvidar que la línea ha de tener continuidad en todas sus caras para que el efecto, además de homogéneo, sea mucho más vistoso y cuidado.
En caso de que nos decantemos por el color natural de la madera, añadiremos una capa de barniz. Este proceso es suficiente para aislarlo de la humedad que generan las plantas. Si con nuestros muebles combina mejor la madera oscura, podemos teñir los maceteros de pino con una mezcla de agua y nogalina, una sustancia en polvo que, disuelta en agua y en determinada cantidad, dará una tonalidad más o menos oscura. Resultará fantástica para otorgar un regusto rústico al macetero.
Si pretendemos dar un aspecto envejecido, el betún de Judea es un aliado imprescindible que, al igual que la nogalina, encontramos en tiendas de manualidades. El método de aplicación es muy sencillo: con un pincel lo extenderemos por la superficie; ésta adquirirá un veteado en tonos marrones imitando los muebles antiguos.
Peceras y recipientes de cristal
Las tradicionales peceras redondas pueden servir para romper la monotonía de los maceteros. Podemos pegar cuentas de cristal de múltiples colores sobre las paredes de la misma logrando de esta manera un original y alegre resultado. Las pinturas especiales para vidrio pueden ayudarnos a decorar recipientes de cristal: redondeles, espirales, dibujos infantiles... Las posibilidades son casi infinitas.
Los maceteros y jarrones que surjan de la transformación pueden ser aprovechados para las estancias más alegres de la casa o para el cuarto de los más jóvenes. Asimismo, obtendremos un original centro de mesa para amenizar las comidas de nuestros invitados. Las piedras de colores que se usan para decorar acuarios o jardines son también un motivo que puede servir de base para la construcción de centros florales en recipientes de cristal.
Rafia de colores
Los maceteros de barro también pueden cambiar su aspecto dependiendo de lo que les coloquemos alrededor. La rafia puede ser un magnífico complemento decorativo a la hora de acondicionar una casa de campo con cierto aire provenzal. Después de pintarlo del color que más nos guste y dejar secar adecuadamente la pintura, a continuación pasaremos a adherir la cinta de rafia de colores enrollándola alrededor del macetero.
La rafia de colores será una magnífica compañera para los ramilletes de flores secas que podemos pegar a los maceteros de barro con unas gotas de pegamento. Asimismo, dar un aspecto otoñal a nuestros maceteros de barro es fácil con las hojas secas. Con el fin de que pierdan la humedad, las guardaremos entre papeles secantes. En caso de que prefiramos ahorrarnos este trámite, se pueden emplear hojas artificiales.
Cestos de mimbre
Otra sencilla manera de construir un macetero de moda consiste en el uso de los tradicionales cestos de mimbre. En el mercado los encontraremos de distintas formas, tamaños y precios. Una estupenda manera de convertir un cesto en macetero puede ser un lacado cuyo tono sea cómplice de la estancia en la que vaya a lucir.
En caso de que nos guste más el color natural del mimbre podemos emplear tela de lazo como complemento para la decoración de los cestos. En mercerías hallaremos un sinfín de cintas en cuadros de vichy. Para utilizarlos como adorno exterior, nos procuraremos aguja e hilo y realizaremos un fruncido en el borde del lazo para que se pliegue lo suficiente como para poner un pequeño faldoncillo en la boca del cesto.
Siempre que se usen cestos de mimbre para contener plantas naturales, es conveniente que forres su interior previamente con un plástico -mejor transparente para que no se vea- y grapas, con el fin de que la humedad que desprenden las plantas no llegue a estropear las ramas de mimbre con las que los recipientes han sido fabricados.
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Elaborando relajantes sales de baño
Tras una larga jornada laboral, el mejor modo de tonificar cuerpo y mente es un buen baño aromatizado con sales de baño. Y si además, las sales las hemos elaborado nosotros mismos, la sensación de satisfacción será mucho mayor. Las sales de baño son el ingrediente ideal para los baños terapéuticos y reparadores. ¿A qué estás esperando para ponerte manos a la obra?
Para empezar deberás hacerte con sal normal o gorda en una cantidad que puedas envasar. Pon la sal en los recipientes que vayas a usar para calcular la cantidad que necesitas sin desperdiciar nada. También has de comprar colorante de uso cosmético, esencias para jabón (que puedes encontrar en tiendas especializadas en aromaterapia), un recipiente para mezclas, unos tarros de vidrio o bolsas para conservar las sales, y una cuchara para mezclar, mejor si es de acero inoxidable.
Unos pasos muy sencillos
El proceso de elaboración comienza poniendo la sal en un recipiente y añadiendo los colorantes, poco a poco, hasta dar con el tono deseado. Después, incorporamos las esencias, mezclamos bien e impregnamos sobre todas las sales. Dejar unos minutos que la mezcla coja el aroma y comprobar si el olor es el adecuado a nuestros gustos.
También podemos escoger aceites esenciales de aromaterapia para perfumar las sales. Con esta opción conseguiremos, no sólo sales relajantes, sino terapéuticas para nuestro cuerpo dependiendo de los aromas elegidos. Evita en todo momento empapar las sales; éstas deben estar secas antes de envasarlas.
A la hora de ponerlas en un recipiente, escogeremos frascos de vidrio vistosos que nos sirvan para conservar el producto y, a su vez, decoren el cuarto de baño. Podemos usar asimismo bolsas de celofán, siempre y cuando éste sea lo suficientemente grueso. Si es necesario, utilizaremos dos.
Un baño efervescente
Si quieres conseguir sales de baño mucho más sofisticadas, añade a la sal una parte de bicarbonato y otra de ácido cítrico previamente mezcladas: lograrás que se vuelvan efervescentes. Con ellas logramos preparar la piel para la acción de otros bálsamos y aceites esenciales que contengan las sales.
Recuerda que la sal marina es la mejor para hacer sales de baño por sus propiedades medicinales. Puedes añadir pétalos de flores y otros elementos vegetales aromáticos que casen bien con la esencia de las sales. Y no olvides tener cuidado con los aceites y perfumes, porque si son muy puros pueden resultar irritantes para la piel.
Descubre los aceites esenciales
Existen frutas, flores y plantas dentro de universo vegetal que reportan excelentes beneficios a nuestra salud. Así, el árbol de té, resulta ser un antiviral natural ciertamente regeneramente, pero si el catarro nos acecha, nada mejor que aprovecharse de expectorantes como el eucalipto o el tomillo. Nuestras extremedidades inferiores se sentirán calmadas cuando tomemos un baño con esencia de té. No obstante, para aliviar nuestros músculos, la lavanda es otra buena alternativa.
Si queremos dormir como un niño, nada mejor que un momento de relax en la bañera con sales de azahar, un calmante y regulador del sistema nervioso sin igual. Otro gran aliado frente al estrés es la hoja de naranjo, que equilibra nuestra circulación y mejora los trastornos de sueño, al igual que el incienso, que hará que el insomnio pase a la historia.
Nuestra piel hallará unos compañeros fantásticos en el sándalo y en la zanahoria. El primero combate las arrugas, mientras que la genial hortaliza es regeneradora y muy nutritiva, además de depurar el sistema digestivo. Otro antitoxinas popular es el limón, que protege nuestro organismo y estimula nuestros sentidos, al igual que el romero, que despierta la memoria.
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Cómo hacer jabones en casa

Una de las últimas tendencias para el hogar es comprar jabones artesanales al peso en tiendas especializadas, con el fin de dar nuevos aromas, formas y colores a los cuartos de baño. ¿Sabías que tú mismo puedes elaborar fácilmente jabón en casa? Sólo necesitas algunos materiales y herramientas que puedes encontrar en comercios dedicados a las manualidades y perfumerías.
Lo primero es comprar jabón de base de glicerina y coco, y cortarlo en trozos pequeños. Lo introducimos en un recipiente de vidrio y éste a su vez en un cazo con agua para calentarlo al baño María poco a poco.
Una vez se haya pasado de estado sólido a líquido le incorporamos las esencias y colorantes que escojamos. Éstos los podemos comprar en tiendas especializadas en aromaterapia, cosmética y perfumería. Las opciones que podemos encontrar son muchas, desde todo tipo de colores, hasta todo tipo de perfumes: jazmín, rosa, eucalipto, lavanda, limón, tomillo, sándalo, etc.
Si queremos hacer de diferentes aromas y colores, podemos mezclar el jabón con las esencias en tarros más pequeños. Tendremos que mover la mezcla resultante poco a poco y evitando hacer espuma, hasta que hayamos conseguido una pasta homogénea.
Texturas y formas diferentes
Ahora introducimos la pasta de jabón en moldes, que deben resistir las altas temperaturas, porque la mezcla se añade muy caliente. Los moldes pueden tener formas curiosas, o simplemente ser rectangulares; en este último caso, es útil recurrir a un recipiente de horno. Existen en tiendas moldes de plástico especiales para hacer jabones con formas muy originales.
Si queremos darle un toque decorativo al jabón y una textura diferente, podemos introducir en la pasta algunos complementos, desde trozos de otros jabones, hasta conchas, flores y frutos secos, perlitas de jabón e incluso hojas y motivos vegetales.
Algunos elementos flotan y otros se hunden, así que es adecuado en estos casos hacer una primera capa con los complementos más pesados y una segunda superficial con los más livianos. Asimismo podemos hacer jabones de dos o tres capas, cada una de un color. Es conveniente no mezclar esencias, ya que la mezcla puede resultar demasiado 'empalagosa' para el olfato.
En treinta minutos podemos desmoldar. Deberemos dejarlos reposar al menos dos días en un lugar fresco y seco, y siempre envueltos en plástico para que no se deterioren. La experiencia en cada trabajo con jabones nos dará ideas nuevas y originales para poder aplicar en sucesivas manualidades.
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Construye una jabonera
Dentro del cuarto de baño, todos los enseres deben estar perfectamente colocados con el objeto de que ahorremos tiempo. No hay nada más molesto que no encontrar objetos de higiene cuando tenemos prisa. Además, es esencial que cada cosa esté en su sitio ya que ubicada en otro lugar puede desde ensuciar hasta causar un accidente: éste es el caso del jabón.
Las pastillas de jabón mojadas no sólo manchan el mueble del baño, también pueden dar lugar a un desgraciado resbalón si pisamos una que se haya caído al suelo. Para que este tipo de sucesos no ocurran, disponemos de un gran catálogo de jaboneras realizadas en los materiales más variados: madera, aluminio, cerámica, loza, etc. Sin embargo, no hay nada más gratificante que disponer de una jabonera realizada con tus propias manos.
Para la elaboración de la jabonera que te proponemos, necesitarás proveerte de materiales muy baratos y de herramientas básicas ya que se trata de una manualidad muy sencilla. Además, esta jabonera tiene una doble función: por un lado, te servirá para colocar la pastilla de jabón en su lugar correcto y, por otro, puedes cubrir con ella algún desperfecto de la pared y así resolver un problema del modo más original posible.
Materiales:
Madera de contrachapado (si la vas a colocar sobre un azulejo, asegúrate que tiene el mismo tamaño del mismo -generalmente 15 x 15 cm.-, sino, lo ideal es que conserve la misma proporción de ancho que de alto).
Varilla de aluminio de 60 cm. de largo.
Taladro.
Anillos de goma (serán del mismo grosor que la varilla de aluminio).
Adhesivo de celulosa.
Barniz o imprimación para la madera.
Papel de lija.
Sierra.
Pasos a seguir:
En primer lugar, debes lijar bien el trozo de madera siguiendo la dirección de la veta y prestando atención a las esquinas.
Se recomienda que la madera sea tratada con algún barniz o imprimación especial que la proteja de la humedad. Hay que tener en cuenta que en el baño se produce mucho vapor debido a la utilización del agua caliente en la ducha o el lavabo. De esta forma, podremos disfrutar de una jabonera en perfectas condiciones por mucho más tiempo.
Debemos cortar la varilla de aluminio con la sierra en 6 trozos de 10 cm. cada uno y, posteriormente realizar seis agujeros en la madera con una broca del mismo grosor que la varilla. Estos agujeros se practicarán dejando entre cada uno de ellos una separación de 2 cm. Deben seguir una línea horizontal paralela a la base de la jabonera y separada de ésta a unos 5 cm.
Lo primero que hay que hacer antes de hacer los agujeros es medir 2,5 cm. por cada lado del azulejo de 15 cm. y marcar una línea imaginaria en la mitad del azulejo, es decir, en 7,5 cm. Los dos primeros agujeros se harán, uno a un centímetro de distancia de este eje imaginario y el segundo a otro centímetro del mismo eje. Se repartirán dos varillas más por cada lado. Partiendo de varilla que queda a la izquierda del eje que señala la mitad del azulejo, medimos 2 cm. y colocamos una varilla y, después otra más a otros 2 cm. partiendo de esta última. Con el lado derecho procederemos de la misma forma.
Después, procederemos a meter cada varilla en su agujero para, acto seguido colocar los anillos de goma. Si bien es cierto que podemos prescindir de estos anillos, su empleo nos evita el tener que lijar los agujeros y también ayudarán a sujetar bien las varillas en las que se apoya el jabón.
Por último, aplicar el adhesivo en la parte trasera del contrachapado y pegarlo en el sitio que hayamos elegido. También aguantará con cinta adhesiva de doble cara, pero el adhesivo es mucho más seguro puesto que proporciona una unión de mayor resistencia, soportando el agua y el calor. Estos adhesivo son muy rápidos y están especialmente indicados para la cerámica del azulejo.
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Un toque de mar y playa en tu hogar
Antes de tirar a la basura ese espejo de marco viejo... ¿por qué no lo revitalizas con un toque de mar? Las conchas son ideales para tapar desperfectos y a la vez traer la esencia de las vacaciones y el relax al interior de tu hogar. Aquí te decimos cómo.
Huellas del mar en casa
En las tiendas para el hogar, de decoración o manualidades, puedes conseguir las conchas de mar en paquetes por muy poco dinero. O bien, si tienes la suerte de vivir cerca de una playa, las puedes conseguir en la orilla del mar.
La idea de decorar con conchas, aparte de que dan un look fresco y divertido, es mejorar la apariencia de muebles u objetos que tengan algún desperfecto. Si no tienes ningún mueble u objeto con el que puedas experimentar en casa, en los mercadillos de artesanía o antigüedades seguro que consigues artículos que requieran mejoras a buen precio.
Poco material
Aparte de las conchas de mar, el único material que necesitas para este proyecto es un buen pegamento. Una pistola de pegamento caliente es ideal para la labor. Según los expertos en manualidades, la clave para embellecer objetos con conchas es crear un patrón de diseño. Por ejemplo, si quieres decorar un cofre o caja, coloca las conchas más oscuras en el borde, luego las más claras o las más anchas, etc. Antes de crear el patrón debes ver cuántas conchas de un mismo grupo tienes para que el diseño no quede a medias.
Con las conchas puedes revitalizar el marco de un espejo viejo, canastas, velas, cajas o cofres, papeleras, bases o pantallas de lámparas y hasta mesitas de noche o laterales. En fin, todo lo que tu imaginación y tu bolsillo te permitan.
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Prueba la técnica de teñir con té
El té en sus diferentes variantes es una sabrosa y reconfortante infusión. Pero aquí no acaban sus cualidades. También sirve como colorante natural. Transforma tus cortinas y tapicería de hilo y encaje con esta sencilla técnica que te enseña la decoradora Lucy Pereda.
El efecto del té en la tela
"El té ha servido desde hace años como colorante de telas delicadas como el encaje y el hilo y en la actualidad se ha vuelto a poner de moda", dice Lucy Pereda. "Les da a las telas una apariencia refinada y exquisita. Típica de la era victoriana", explica.
La técnica es muy sencilla:
Prepara el té del sabor y color que prefieras y vuélcalo en un recipiente de suficiente profundidad para sumergir la tela que quieras teñir.
Antes de comenzar a teñir, haz una prueba con un pedazo de la misma tela que quieres transformar. Esto es debido a que hay muchas variedades de té con diferentes tonalidades y es posible que el tinte no responda a tus expectativas.
Luego sumerge la tela completamente y déjala reposar por un rato.
Retírala y enjuágala bien. ¡Eso es todo!
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Ambientadores caseros
La decoración en el hogar exige no sólo una agradable visión fruto de la combinación de texturas, objetos y colores, sino también unos aromas agradables que hagan de la estancia en la vivienda un auténtico placer. El uso de plantas y flores para aromatizar una casa es una costumbre antigua que sirve tanto para mejorar la sensación de bienestar como para purificar el aire y alejar a ciertos insectos.
Las posibilidades de los ambientadores hechos a mano son muchas, pero antes debemos seguir una máxima: nunca excedernos en la combinación de esencias y dar toques ligeros, no demasiado penetrantes, para evitar ambientes recargados. Además, debemos saber que existen aromas que estimulan y otros que relajan. Dan serenidad la manzanilla, la melisa y la lavanda, mientras que el pino, el limón, el cedro, el romero y el enebro consiguen el efecto contrario, mucho más revitalizante.
Una fragancia para cada estancia
Otro punto importante es que los espacios domésticos exigen fragancias diferentes. Por ejemplo, para evitar mezclas de olores que afecten al gusto de los alimentos, tendremos que ser especialmente cuidadosos con los aromas de la cocina o el comedor. Nunca recurriremos a productos que se usen entre fogones, como aromas frutales o basados en especias, ya que podemos estropear el sabor de un buen menú.
Las fragancias florales son las que mejor casan con el salón o el cuarto de estar, así como los toques frutales y cítricos. En el dormitorio, la lavanda y la melisa favorecen la relajación; en cambio, las flores, fomentan el erotismo. En el cuarto de baño optaremos por fragancias frescas: limón, rosa, caléndula, menta o sándalo.
Cómo sugerir aromas en las habitaciones
Las técnicas son muchas y de complejidad variable. Lo más fácil y, a la vez, decorativo, es recurrir a un cesto de mimbre o a un plato cerámico grande, que rellenaremos con aquellas plantas, flores, hojas y especias que más nos gusten. Por ejemplo: hojas de eucalipto, ramas de hierbabuena, hojas de salvia, laurel o mirto, pétalos de rosa y algunos trozos de vainilla, canela y jengibre. Añadiendo un poco de alcohol o esencia de rosas conseguiremos reavivar la fragancia cuando ésta vaya perdiendo intensidad.
También se utilizan velas aromáticas de diferentes tipos y olores. No sólo se pueden comprar, también podemos recurrir a nuestras propias manos, pero en lugar de añadir sólo la cera durante el proceso de elaboración, podemos incorporar esencias y aceites, para que, al encenderlas, perfumen las habitaciones. Las barritas de incienso son otra de las opciones para los amantes de la aromaterapia. La variedad es muy grande, todo depende de nuestro gusto.
Otra manera es hacer ambientadores de modo natural. Para ello, no tenemos más que comprar un pequeño tarro de cristal, que también sea decorativo, y llenarlo con aceites esenciales aromáticos. Abrir el tarro periódicamente permitirá desprender fragancias muy agradables por todo el hogar. Los aceites se pueden mezclar y crear aromas variados, o bien diluir en alcohol, para atenuar su efecto.
Un popurrí aromático
Con la palabra de origen francés popurrí se denomina la mezcla aromática de flores y otros productos vegetales con perfumes y aceites. Este tipo de 'ambientador' tiene la doble ventaja de mejorar el olor de la estancia y, a su vez, decorarla. Las bolsas de popurrí se pueden encontrar fácilmente en tiendas especializadas y grandes superficies.
Utilizaremos pétalos de flores recolectados del jardín o de flores compradas, que dejaremos secar en frascos poco profundos con una capa de arena. Tras dos semanas se habrán secado. Otro sistema es utilizando toda la flor: se cuelga por el tallo boca abajo, sin las hojas, o bien todo un ramo atado y colgado al pomo de una puerta.
Una vez secas, introduciremos los pétalos en un tarro de cristal que completaremos con aceites aromáticos (de lavanda, laurel, jengibre, almendra, eucalipto, clavo, etcétera), piel de frutas (cítricos, por ejemplo, que ofrecen fragancias muy frescas), algunas especias, así como hierbas medicinales y aromáticas. Cuantas más combinaciones hagas, antes llegarás al perfume que estás buscando para tu casa.
Con un aceite fijador, por ejemplo, de sándalo, pachulí o bergamota, conseguiremos que el aroma permanezca durante más tiempo. Mezclados los ingredientes bien y una vez que hemos hallado un olor que nos convenza, meteremos todo en un recipiente cerrado herméticamente, que agitaremos al menos una vez al día. Pasado un mes, tendremos nuestro ambientador listo. Introduciremos la mezcla en bolsitas de tela decorada, que pueda transpirar, o en frascos de cristal, que abriremos cada cierto tiempo para esparcir la fragancia por las habitaciones.
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Recuperar una silla de mimbre
El mimbre es el material que, junto con la teca, ha servido de base para la fabricación de muebles de exterior tradicionales. En origen, esta fibra exclusiva de verano era altamente sensible a los cambios climáticos. La investigación ha logrado llevar al mercado productos sintéticos de gran calidad muy recomendables para zonas con estíos inestables.
Sin embargo, el mimbre de antaño sigue decorando los exteriores de muchas viviendas, que continúan siendo fieles al extraordinario frescor de esta materia prima durante los meses más calurosos. Asimismo, otro punto a favor del mimbre es su conocida ligereza, un aspecto que facilita su traslado de un sitio a otro del jardín.
La sensibilidad de las uniones a veces provoca roturas y el buen estado de los muebles de mimbre puede verse alterado. Cuando observes desperfectos en alguna de tus sillas de exterior, no la des por perdida. La solución te la proponemos a continuación.
Limpiar a fondo
Lo que debes hacer en primer lugar es limpiar a conciencia todo el polvo, las astillas y los restos de grasa que tenga la silla. Esta tarea te resultará más fácil si utilizas un cepillo de púas de raíz y un poco de tierra abrasiva. Ambos productos son fácilmente localizables en cualquier droguería.
Hay que procurar extraer toda la suciedad acumulada, especialmente en las zonas más entrelazadas de la estructura. Después, deberás aclarar muy bien, a ser posible con ayuda de una manguera.
Reparar desperfectos
Una vez que esté completamente seco el mimbre de la pieza, el siguiente paso es restaurar las partes que se hayan soltado o que presenten astillas a punto de quebrarse. Para llevar a cabo con éxito esta misión, te resultará muy útil una pequeña pistola de silicona o, si la reparación es mínima, un tubo de pegamento universal. Por supuesto, antes de continuar, debes dejarlo secar durante unas horas al aire libre.
No olvides revisar las patas y demás elementos de la silla: tienes que asegurarte de que se encuentran en perfecto estado antes de continuar. Si no es así, quizá sea preciso consolidar la estructura con ayuda de unas escuadras especialmente diseñadas para reparar este tipo de mobiliario.
Pintar y proteger
Es posible que la silla de mimbre, una vez reparada, tampoco ofrezca muy buen aspecto. En este caso puedes pintarla y, de este modo, ocultar con una nueva capa los cambios que haya podido sufrir su color original debido a la acción del sol.
1. Elige el color que deseas utilizar. En cualquier tienda especializada encontrarás pintura en spray para aplicarla sobre la silla cómodamente.
2. Comienza a pulverizar con ráfagas cortas y a una cierta distancia. Presta especial atención a las partes interiores, éstas también deben quedar perfectamente pintadas.
3. Para proteger todavía más el mimbre de las inclemencias, conviene aplicar un barniz incoloro apropiado para exteriores. De esta manera, la pintura no se agrietará a causa del sol, los cambios bruscos de temperatura o la lluvia, y será más fácil de limpiar.
4. Para conservar la silla en buen estado, es aconsejable limpiarla y barnizarla cada temporada.
Cuidar muebles de fibras naturales
Otras fibras naturales como el ratán, la caña o el bambú resisten mal la intemperie. Por lo tanto, necesitan más cuidados que los muebles de materiales sintéticos. Es mejor que los coloques debajo de un techo, tanto de día como de noche, y que sigas estos consejos:
- Cuando los limpies, hazlo con un paño húmedo o una brocha, quitándoles bien el polvo y la suciedad.
- Puedes aplicarles aceite vegetal con cierta frecuencia con el fin de que no se resequen.
- Si están barnizados o pintados, lo mejor es que les des una mano de pintura o barniz cuando vayan perdiendo la protección, sobre todo al principio y al final de la temporada.
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La imaginación es vital
La imaginación es vital
Puedes dar forma a los extremos utilizando unas tijeras de costura, incluso rizarlos. Una aguja grande, de las usadas para coser, servirá para separar las diferentes fibras de los tallos. El planchado hay que hacerlo comenzando desde la parte interior del círculo, para luego desplegar el tallo lo máximo posible. Si colocas sobre la estrella una hoja de periódico evitarás que, con el calor, la paja se oscurezca.
Otro material barato e ideal son las virutas de madera, que te permitirán hacer originales estrellas. Hay que tratarlas como la paja, es decir, hay que trabajarlas cuando estén húmedas. Las piezas debes unirlas con cola y, a continuación, sujetar la zona con pinzas. Si está húmeda, utiliza cola de carpintero, igual que para la paja. Muy fáciles y entretenidas de hacer son las estrellas de papel. Usando diferentes tipos de acabado brillante, cuanto más fino mejor, se pueden realizar varias estrellas y luego coserlas.
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Distintas posibilidades
Puedes hacer estrellas a partir de tiras planas, cortadas a la misma longitud y cosidas por el centro. También es posible cortar tallos, plancharlos y pegarlos formando cuadrados. Éstos, si se pegan unos sobre otros, forman unas estrellas muy originales. Pero hay más posibilidades: se pueden colocar las hebras alrededor de un anillo. Es muy sencillo, se pasan los tallos por el anillo; se doblan por la mitad y después se atan con un hilo, por ejemplo, en grupos de cuatro.
Como sabrás, los tallos secos de paja son frágiles y se rompen con facilidad. Para trabajarlos sin problemas hay que sumergirlos en agua templada durante una o dos horas, colocándoles un plato encima para que no salgan a la superficie, hasta que se vuelvan blandos y flexibles. Para unir los brazos de las estrellas, te recomendamos emplear un hilo resistente de costura. Quedarán bien con colores que contrasten como el rojo, el verde o el blanco. Cuélgalas empleando un hilo de la misma clase.
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Adornos naturales para tu árbol de Navidad

¿Y si en vez de lazos, bolas y espumillón, pruebas a utilizar productos naturales para adornar tu árbol de Navidad? Nos estamos refiriendo, por ejemplo, a la paja, uno de los materiales más sencillos y baratos para realizar estrellas.
Sus tonos amarillos la hacen especialmente atractiva. Tiene un coste muy bajo y se trabaja con gran facilidad en cuanto se conocen un par de trucos. Además, estos adornos no se estropean con el paso de los años y se pueden guardar en poco espacio.
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Trabajar el vidrio
La mayoría de las veces, el vidrio se rompe por donde no debe y cuando no debe. Es muy fácil evitarlo, únicamente hay que tener paciencia y las herramientas indicadas. Para cortarlo, se emplean herramientas especiales con unas ruedas afiladas de metal duro y perforadores de vidrio.
Dependiendo del trabajo, puedes utilizar un taladro fijo con unas brocas de metal duro y de puntas afiladas. Un lubricante facilitará la operación. Es importante que tengas a mano unos alicates, pinzas y ventosas para ayudarte a separar las piezas, además de una regla o guía metálica. Y como punto y final, debes emplear una piedra de carborundo para lijar los bordes y evitar así accidentes.
Distintos vidrios
Los vidrios utilizados para cuadros (entre 0,9 y 1,5 mm.), los de ventana (entre 1,8 y 6,5 mm.) o los normales de mesa no suelen crear problemas a la hora de cortarlos, siempre y cuando se tengan las herramientas indicadas. Sin embargo, los vidrios de seguridad, de una sola lámina, los de varias láminas o los de aislamiento, no se pueden manipular con tanta facilidad.
Paso a paso
No es lo mismo cortar en línea recta que hacerlo en círculo o perforar.
Si quieres realizar un corte recto:
Sitúa la regla o guía metálica sobre el vidrio, justo en el lugar por donde quieres realizar el corte.
Dirige el cortador de vidrio a lo largo de la guía. Debes aplicar una presión constante en posición vertical.
Una vez realizado el marcado, coloca la lámina sobre un vástago redondo.
Pon las manos a ambos lados del corte y presiona ligeramente hasta que se parta el cristal.
Si se trata de una banda estrecha, utiliza la entalladura del cortador. Hay que aplicarla siempre de la raya hacia fuera.
Si se trata de una corte circular, conviene que utilices como guía elementos alternativos (un plato, por ejemplo):
Sitúa la guía sobre el cristal y realiza el corte sin detenerte.
Utiliza unas pinzas, tenazas o ventosas para retirar el cristal servible.
Después de tallar y romper, lima los cantos con una piedra de carborundo. Evitará que corten.
Si lo que necesitas es perforar:
Fija el cristal junto al taladro fijo.
Echa lubricante en el lugar donde vas a realizar la perforación.
Baja suavemente el taladro, sin golpes.
Limpia la zona y límala levemente, sin rayar el cristal.
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Cerámica: herencia, decoración y elaboración
La cerámica es una de las manufacturas más importantes de la Historia del hombre. No sólo es útil para la elaboración de artículos para el hogar y la decoración, sino que sirve para revestir paredes y suelos en forma de azulejos. La cerámica, además, está muy ligada a la Historia de la Península Ibérica en general, y de España en particular, de ahí su decisiva influencia en los estilos de decoración españoles, especialmente andaluces, levantinos y castellanos.
La influencia árabe
El desarrollo de la cerámica y de la azulejería se remonta al asentamiento musulmán en la Península. Las baldosas cerámicas que se desarrollaron en Al-Andalus tenían además aportaciones de la tradición romana y visigoda de la Península, y otras, traídas por los islámicos, procedentes de Oriente, de herencia egipcio-mesopotámica. Si a este crisol de estilos le sumamos los valores cristianos, tanto mediterráneos como de Europa del Norte, obtenemos un estilo cerámico muy rico y único en el mundo.
Es a partir del siglo XI sobre todo cuando aparecen los primeros avances técnicos en cerámica, aplicándose los primeros esmaltes, lo que contribuyó a mejorar la calidad, las posibilidades creativas y el cromatismo. En Málaga se crea el primer gran centro de producción de azulejos al que le seguirán posteriormente algunas ciudades de la cuenca mediterránea. Los alicatados se convierten poco a poco en una seña de identidad de los hogares andalusíes, cada vez más sofisticados y más complejos en trazados y motivos. La Alhambra de Granada es un buen ejemplo del virtuosismo en la decoración cerámica medieval de Al-Andalus.
La mano de obra, cada vez más especializada, da paso a altas cotas de creatividad y perfección. Tanto es así que Italia, el Papado, Gran Bretaña y Oriente, entre otros lugares, se convierten en clientes importantes de la cerámica ibérica. Manises y Paterna, ciudades mediterráneas, darían paso en el siglo XVI a Toledo y Sevilla, como centros de producción de azulejos.
Más tarde, en los siglos XVII y XVIII, habrá nuevos cambios en los lugares de producción: primero Talavera de la Reina, luego le seguirán Alcora y el Buen Retiro. En el siglo XIX y principios del XX comienza una etapa preindustrial. En América Latina pronto se importarán los modos decorativos con cerámica, sobre todo en fachadas y cúpulas. El modernismo volverá a recurrir a la cerámica como elemento decorativo, como muestran las obras de Antoni Gaudí o de Domènech i Muntaner.
¿De dónde sale la cerámica?
Lo que se designa comúnmente con el nombre de cerámica hace referencia a una pasta de arcilla y agua que se cuece. Las variedades cerámicas dependen, por tanto, de los tipos de arcilla, de las proporciones en la mezcla, de la cocción y de la técnica utilizada. Las diferencias del esmalte con el que se cubre la pieza cerámica o la composición de la pasta da lugar a las distintas variedades: gres, terracota, porcelana, etc.
Los esmaltes sirven para decorar las piezas de cerámica. Sin esta sustancia la cerámica no brilla, no tiene colores vivos, dibujos y otros motivos decorativos. Además, la pieza dura más porque le ofrece un revestimiento que la protege y favorece su limpieza e higiene. Los esmaltes se consiguen, o bien por un proceso de bicocción, en el que el agua del esmalte se elimina por absorción, o por monococción, en la que el proceso es por evaporación.
Tipos de esmaltado
Básicamente, existen cinco procesos de esmaltado. Los cabezales de serigrafía consisten en aplicar dibujos e ilustraciones sobre la pieza mediante una tela de poliéster metal con unas mallas, por las que pasan los colores y trazos que se quieran realizar.
La cortina de esmalte es otro método que consiste en pasar la cerámica por una cortina de vidriado. Existen máquinas de aplicación de esmaltes en seco, que realizan el proceso sobre piezas que generalmente han sido esmaltadas previamente. Gracias a este sistema se pueden obtener efectos de mármol, perfectos para baldosas.
Por último, destacar otros dos sistemas: el esmaltado por pulverización y en gotas, y el esmaltado para pincelado que utiliza unas máquinas especiales con pinceles fijos o móviles, dependiendo de las necesidades de esmaltado que requiera la pieza.
El proceso de cocción
La cocción es el paso fundamental para conseguir piezas cerámicas de calidad. Consiste en el calentamiento de las piezas de arcilla y un enfriamiento posterior de la pieza: ambas actividades constituyen el ciclo de cocción. La calidad, resistencia y dureza de la cerámica depende de que el proceso de cocción sea el adecuado.
La temperatura, el horno y el intervalo de cocción son algunas de las características del proceso que más se cuidan para que las piezas sean perfectas y no acaben agrietadas o se rompan con facilidad. El tipo de pasta y esmalte, así como su proporción de materiales, determinarán las necesidades de tiempo y temperatura en la elaboración.
Las temperaturas de cocción varían entre los 650 y los 700° C. Dependiendo de los colores que se busquen, puede ser necesario aumentar la temperatura de la misma. Si la decoración va en varios tonos cromáticos, lo mejor es hornear del color que necesita más calor al que menos.
El 'tercer fuego' y los colores
Aparte del sistema de monococción y cocción, existe un tercer proceso denominado 'tercer fuego' que consiste en preparar el soporte sin esmaltar y sólo con una cocción (se denomina bizcocho), y la aplicación sobre éste del esmalte. El esmalte normalmente se aplica en polvo y después se vuelve a cocer el bizcocho.
Para aplicar los colores a 'tercer fuego', se procede sobre una pieza ya vidriada y cocida dos veces: la primera, hasta 900° C (bizcocho) y la segunda, tras el vidriado, entre 1.260 y 1.400° C. Una vez decorado el azulejo o la pieza, se realiza una tercera, con una temperatura que oscila entre 750 y 800° C. Gracias a estas altas temperaturas se pueden conseguir variados colores.
Los colores se pueden obtener mediante pigmentos que se proporcionan en pastillas o polvos, incluso añadir metales preciosos como el oro, la plata y el platino. Los bruñidos metálicos también suministran bonitos efectos de luz sobre las piezas. Tras la cocción, los colores suelen cambiar, por eso es esencial elegir los matices adecuados.
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Hacer velas, una entretenida tarea

Las velas han pasado de ser un elemento esencial en la iluminación de las casas a convertirse en un objeto fundamentalmente decorativo. Existen tantas formas y colores como imagines. Nosotros te enseñamos cómo se hacen. De esta forma, podrás decorar las habitaciones a tu gusto.
Si quieres dar a tu vivienda un toque especial y hogareño, nada como decorarla con velas. La necesidad de iluminación en la oscuridad y en el interior de las casas hizo de ellas un elemento imprescindible durante siglos. Hoy son muy decorativas y, además, tienen una evidente connotación familiar y romántica. Las velas están fabricadas con cera (procedente de diversos materiales), con forma de cilindro (o cualquier otro tipo de estructura) y una mecha de fibra.
Una historia antigua
Existen vestigios de que ya hace 30.000 años se utilizaban velas, formadas por piedras ahuecadas rellenas de aceite. Los romanos fueron los que comenzaron a usar cera de abeja y, posteriormente, en la Edad Media, se extendió la utilización de grasa animal. Desde mediados del siglo XIX las velas de sebo fueron sustituidas por mezclas de parafina, ácido esteárico (un ácido graso sólido) y cera de abejas. También se suelen realizar con aceites hidrogenados vegetales.
Actualmente se fabrican en multitud de colores y formas, así como con propiedades aromáticas y con elementos decorativos en su interior como conchas o flores secas. Podemos encontrar velas en cualquier establecimiento de decoración, pero puede ser muy divertido hacerlas nosotros mismos. El proceso es muy sencillo.
Pasos para su elaboración
Lo primero es verter cera parafina refinada en una bolsa de fundición. Muy bien cerrada con el alambre (para evitar que entre agua), introduciremos la bolsa en una olla con agua, para fundir la cera al baño maría. Con una servilleta daremos una ligera capa de aceite vegetal al molde. Ataremos un extremo del pabilo de algodón (la mecha) a la varilla sujetadora, justo donde está el orificio en la varilla, y pasaremos el otro extremo por el agujero del molde. Fijaremos la mecha con un sellador al molde y cortaremos la que sobre.
Cuando esté a una temperatura de 80º C, retiraremos la cera. Podemos añadir unas gotas de esencia para que la vela sea aromática. Iremos echando la cera al molde, poco a poco, dejándola caer por el centro, justo donde se encuentra la mecha. Para rellenar la base de la vela debemos conservar parte de cera al baño maría, así que reservaremos un poco. Durante un rato daremos pequeños golpes en las paredes del molde, con un lápiz o un bolígrafo, para quitar el aire.
La cera se contrae una vez que se enfría, así que suele hacerse un agujero en la base de la vela cuando ha pasado algo menos de una hora. Con un pequeño palito perforaremos en el centro de la vela y rellenaremos el hueco con la cera reservada. Con unas cinco horas, la vela estará lo suficientemente fría y podremos retirar el sellador del molde. Por fin, la vela saldrá fácilmente dándole la vuelta al molde (aunque si es necesario podremos ayudarnos de la varilla).
Al salir del molde, la vela puede tener rayas o pequeños desperfectos que podemos disimular frotando con una media de nylon mojada en alcohol. También podemos dar color a la vela, agregando a la vez que la esencia algún pigmento. Si lo agitamos con un palo de madera, el color se diluirá con la cera hasta obtener un tono homogéneo.
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Manualidades caseras para la decoración navideña
El espíritu navideño que reinará en tu hogar tendrá un toque muy tuyo si los pequeños detalles decorativos salen de tus propias manos. Son muchos los materiales con los que puedes fabricar un portal de Belén lleno de magia y color. Dependiendo del tiempo del que dispongas, de tu destreza como artista y de tu paciencia, podrás obtener resultados de mayor o menor calidad.
¿Te imaginas realizando tú mismo todos los adornos temporales que amenizarán las próximas fiestas? Desde las tarjetas de felicitación hasta las bolas del árbol de Navidad pasando por las figuras del pesebre, puedes desarrollar tus cualidades manuales con técnicas sencillas de estarcido con plantillas o aprender a pintar una representación del nacimiento en escayola.
Unas tarjetas de felicitación muy originales
No existe recuerdo más bonito que aquel en el que uno ha puesto ilusión y esfuerzo. Por eso, te proponemos crear unas bonitas tarjetas de Navidad con las que llevar al buzón de todas las personas a las que aprecias tus mejores deseos de prosperidad. Con una simple cartulina y algunos materiales fáciles de conseguir crearás unos crismas magníficos.
Acércate a una papelería y adquiere pliegos de cartulina. El color favorito de las navidades es el rojo, pero si no te gusta puedes adquirirlo en blanco o en otra tonalidad que te llame la atención. Las medidas variarán dependiendo del tamaño del sobre, pero normalmente suelen tener unas dimensiones de 100 x 150 mm.
Para decorar la tarjeta navideña puedes, por ejemplo, recortar estrellas en papel de aluminio. Para ello, sólo tendrás que dibujar la plantilla en un papel, colocarla encima del aluminio y calcarlo siguiendo la línea de la plantilla con algún bolígrafo que marque fuerte pero que no pinte. Después, para recortar las estrellas es mejor que utilices un cúter, ya que con las tijeras es difícil hacer las puntas si éstas son pequeñas. Acto seguido, pega las estrellas con pegamento en barra y repasa los bordes con un rotulador de purpurina.
Si tienes tiempo y destreza, puedes utilizar otras plantillas más complicadas: Papa Noel con su trineo, la Virgen María, San José y el Niño, un paisaje nevado, etc. Además, si las recortas en hueco y las pones encima de la cartulina, después sólo tendrás que rellenarlos con ceras, rotuladores de colores o algún spray especial para papel.
Un belén personalizado
En las tiendas de manualidades te será fácil encontrar diferentes modelos de nacimientos en escayola. Existe un tipo de la misma llamado 'polvo cerámico', más blando y más fácil de pintar. También puedes atreverte con las que están realizadas en resina cuyo tacto es más duro, muy similar a la madera o por la marmolina, un material que se tinta con acuarela líquida.
A la hora de pintar, tanto las figuras como el portal, tendrás que considerar dos opciones: la pintura al agua o las pátinas. Con la primera el proceso es mucho más sencillo. Esta pintura acrílica se aplica de uniformemente con pinceles de diferentes números según sea la superficie: cuanto más pequeña sea la superficie (por ejemplo, los ojos) menor será el número del pincel, es decir, más fino.
Cuando se aplica pátina, lo que se busca es un aspecto más envejecido con sombras. Es imprescindible aplicar pintura blanca a todo el conjunto. Después, se aplica con el pincel la pátina de color en la zona elegida y, acto seguido, se restriega suavemente con un trapo limpio. La pátina debe aplicarse bien para que, al utilizar el trapo, no queden las denominadas 'mentiras'. En el caso de que quede muy oscuro, podemos dar un poco de cera blanca en aquellos rincones muy saturados.
Con el fin de proteger las figuras pintadas con acrílico, aplicaremos barniz. Elegiremos entre uno con brillo (satinado) o uno mate. Se aconseja utilizar uno en spray porque es más fácil de utilizar. Luego, se deja secar durante un tiempo aproximado de entre 15 y 20 minutos y ya tendremos las figuras de nuestro particular nacimiento preparadas.
Si disponemos de un espacio amplio, podemos ambientar el pesebre con elementos naturales como grava o musgo, de forma que las figuras y el portal no queden tan desprotegidos y rasos. En el caso de que no tengamos la oportunidad de conseguirlos, adquiriremos un trozo de césped artificial y piedrecitas de plástico en cualquier tienda especializada.
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Sencillas manualidades con papel maché

Los ratos de ocio en el hogar a menudo tienen como protagonistas diversas manualidades. Trabajar el mimbre o el barro son algunas de ellas; sin embargo no olvidaremos un producto tan sencillo como el papel, que es el origen de creaciones y técnicas como la papiroflexia o el decoupage, así como las obras de papel maché.
Este material procede de Oriente, concretamente de India y Persia, donde se elaboraban múltiples útiles de la vida diaria. A Europa llegaría a través de la red comercial de Venecia. Su nombre actual deriva del francés 'papier maché', ya que los artesanos lo ablandaban mascándolo.
Durante el siglo XIX obtuvo una gran aceptación en Europa y era el protagonista en la fabricación de muñecas, títeres y cajas, un habitual para los coleccionistas, en especial en el Imperio Ruso. Materia prima de obras de arte, incluso se utilizó para hacer muebles y todo tipo de objetos habituales en el hogar, como bandejas o macetas. Hoy en día esta técnica no ha sido relegada al olvido.
Reúne lo necesario
Lograrás llevar a cabo esta manualidad tan sólo con algunos materiales y conocimientos básicos de la técnica. Por ello, es muy apropiada incluso para los niños. Puedes crear desde los objetos más toscos con aspecto rústico hasta las piezas más finas.
Necesitarás: papel de periódico, cola mezclada con agua, moldes (de cartón, plastilina o corcho), vaselina, témperas o pinturas acrílicas, imprimación, pinceles y barnices.
Para dar un acabado inigualable, complementa tu obra con plumas, trozos de lana o diversos abalorios, dependiendo del objeto o motivos que hayas escogido.
Ponte manos a la obra
El papel maché puedes tratarlo, bien aplicándolo sobre moldes, o bien dándole forma tú mismo. Lo más adecuado es empezar con moldes sencillos, como superficies lisas de cartón, cajas de zapatos, o cortar plantillas con la forma deseada. Esto nos servirá fundamentalmente para hacer cajas y objetos decorativos sencillos. Para crear formas más complejas, utilizaremos plastilina, espuma o poliestireno, o armazones compuestos por cartón y alambres.
A continuación, se mezcla la cola con agua tibia, de forma que no quede excesivamente líquida. Rasgamos las hojas con los dedos y las vamos introduciendo en el adhesivo. Las pegamos en la superficie, con cuidado de que no queden burbujas de aire; si hemos utilizado cartón, éste formará parte del trabajo final, pero si se trata de un molde, hemos de extender previamente vaselina, para retirar después la forma creada y reutilizarlo.
Una vez que hemos recubierto toda la superficie, lo dejamos secar bien. El aspecto final del objeto dependerá de nuestra destreza y paciencia, ya que cuanto más pequeños sean los trozos de papel, más fino será el resultado. Después añadiremos sucesivas capas, dejando que se sequen antes de aplicar la siguiente. A partir de cuatro capas se obtienen buenos resultados.
Con todo detalle
Si hemos utilizado el molde, una vez que está bien seca la última capa de papel, es el momento de retirarlo con cuidado. Ya tenemos un objeto rígido. Seguidamente, extenderemos una capa de imprimación blanca o gesso, necesaria para pintar la superficie. Para un efecto rústico basta con una capa; si deseamos un acabado fino, cuando la primera esté completamente seca, lijaremos y extenderemos una o varias más hasta obtener el aspecto más liso.
Decoramos con témperas o pinturas acrílicas y añadimos una capa protectora de barniz. Lo completamos con diversos abalorios. Con este sencillo procedimiento crearemos las máscaras, figuras o juguetes más artesanales. Una vez que tengamos experiencia, podemos atrevernos a moldear la pasta y crear auténticas obras de arte.
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La elegancia de las lámparas Tiffany

Un elemento de gran importancia en la decoración del hogar son las lámparas. Además de proporcionarnos un punto de luz cuando la claridad no es suficiente, sus variados tamaños, formas, materiales y colorido aportan a menudo un toque de personalidad a la estancia en la que se encuentre situada. Además del papel o la tela como material de la pantalla no hemos de olvidar el vidrio, el auténtico protagonista de las lámparas Tiffany.
Louis Comfort Tiffany, impulsor del Art Nouveau, imaginó la unión de la bombilla con el vidrio coloreado para crear un magnífico efecto en la percepción de la luz; este fue el nacimiento de una técnica artesanal que hoy en día no sólo no se ha olvidado sino que continúa gozando de una gran popularidad.
Hazlas tú mismo
Aunque las encontraremos en numerosos establecimientos especializados en decoración, si conocemos el método de elaboración podremos llevarlo a cabo nosotros mismos, de modo que el diseño sea de lo más personal. Para realizar una vidriera, la técnica más sencilla es la del emplomado.
Necesitaremos vidrio de colores, corta vidrios, un soldador, estaño, agua de soldar y tiras de plomo. El primer paso es realizar en papel el diseño de la lámpara; a continuación lo repetiremos en una cartulina o cartón fino y dividiremos las diferentes piezas que lo forman. Con estas plantillas llevamos a cabo el corte del cristal.
Las tiras de plomo forman una fina hendidura; en ella iremos introduciendo los trozos de cristal, con cuidado de que éstos no se rompan. Este es el proceso de emplomado; cuando hemos finalizado, fijaremos la estructura soldando con el estaño las uniones entre las diferentes tiras de plomo.
Las auténticas Tiffany sufren un proceso de elaboración similar, aunque algo más complejo. Realizaremos el corte de los cristales de igual forma que en el caso anterior, pero a continuación, puliremos las aristas y eliminaremos los residuos. En lugar de utilizar plomo para unir las diferentes partes de la vidriera, emplearemos cobre; este material, en forma de cinta, debe rodear perfectamente el borde de cada una de las piezas. Nos sobrarán unos milímetros a ambos lados del perímetro; los extenderemos con cuidado sobre el cristal próximo.
Uniremos las partes del mismo modo que en la vidriera emplomada, mediante soldadura con estaño. El paso final en ambos casos es unir el diseño en cristal a un soporte que formará la lámpara.
Un poco más fácil
Para los que no son demasiado expertos en el arte de cortar el vidrio, existe una forma mucho más sencilla de obtener una preciosa lámpara. Aunque no se trata de una auténtica Tiffany, el resultado también resulta muy vistoso.
Para ponernos manos a la obra necesitamos una pantalla de metacrilato, plomo adhesivo, y pintura de varios colores especial para metacrilato, que, una vez seca, parecerá transparente. La pantalla la encontraremos ya diseñada en tiendas especializadas, aunque podemos realizar nuestro propio dibujo mediante una plantilla.
El primer paso es pegar el plomo con cuidado a lo largo de todas las líneas que componen el dibujo. A continuación, rellenaremos todo el espacio libre con los diferentes colores seleccionados, bien con el aplicador que suelen incluir los botecitos de pintura, o bien con un pincel, sin extender el producto. Si aparecen pequeñas burbujas en la pintura, las eliminaremos fácilmente pinchándolas con un alfiler.
El proceso de secado es importante para evitar que la pintura escurra y el resultado no sea homogéneo; para evitarlo, es conveniente que se seque en posición horizontal. Con este sencillo proceso obtendremos una lámpara que aportará todo el colorido a cualquier estancia.
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Diseña y fabrica una falsa vidriera

¿Estás aburrido de los cristales transparentes de las puertas y ventanas de tu casa? ¿Te gustaría darles un toque de color y fantasía? Pues lo tienes muy fácil, porque en este reportaje te explicamos cómo elaborar una falsa vidriera de forma muy sencilla y con unos resultados increíbles.
Las vidrieras nacieron como elemento decorativo de las iglesias bizantinas. La más antigua conservada procede del siglo XI d.C. y se encuentra en una catedral alemana. Muestra un magnífico acabado, por lo que se cree que la técnica se dominaba desde mucho antes. Pero el mayor esplendor lo alcanzaron en la Edad Media, cuando los artesanos góticos desafiaban a la ciencia y construían ventanales de vidrio de gran tamaño sobre muros de elevada altura y poco grosor. Las catedrales españolas son un espléndido ejemplo de su belleza.
Las vidrieras han sido desde entonces uno de los elementos más utilizados en la ornamentación de iglesias, palacios, casas señoriales y otros edificios. Ahora, tú puedes presumir de una en tu hogar. Aunque la técnica es mucho más sencilla que la de los expertos medievales, el resultado será de gran calidad y hermosura. ¡Anímate y ponte manos a la obra!
El arte de los maestros góticos
Durante el periodo gótico medieval los artesanos utilizaban pequeños fragmentos de vidrio tintados con anterioridad. Siguiendo un modelo original, creaban con ellos imágenes y escenas, generalmente, de temática religiosa. Una vez habían visionado la apariencia final, utilizaban tiras de plomo para unir los pequeños cristales. Formaban verdaderas redes con este metal, lo que recibía el nombre de emplomado o emplomadura. Las figuras principales y el contorno de la vidriera se rodeaban con hilos de plomo de mayor grosor, creando así la armadura que protegería el trabajo final una vez colocado.
La vidriera final debía soportar los golpes de viento, las inclemencias del tiempo, y el peso de las grandes bóvedas propias de las catedrales góticas. Con el paso de los años, las técnicas arquitectónicas se fueron mejorando y los vidrios que componían los dibujos tuvieron mayor tamaño.
Manos a la obra
Si estás decidido a dar un nuevo aspecto a tus ventanas, no te demores más, y consigue estos materiales para empezar a trabajar:
Alcohol.
Algodón.
Plomo adhesivo o pintura de relieve para vidrio.
Buril plano.
Cúter.
Punzón.
Pintura translúcida especial para cristal.
Como en otras ocasiones, te recordamos que en las tiendas de decoración y manualidades encontrarás bonitas plantillas para aplicar a tus trabajos. Aunque siempre es mejor optar por diseños creados por uno mismo para asegurarnos la originalidad y exclusividad.
Paso a paso
Ha llegado el momento de empezar. En primer lugar deberás preparar la superficie en la que vas a elaborar la vidriera: si se trata de una ventana, quítala del marco; si es un cristal de una puerta, sácalo de la moldura. Trabaja sobre una mesa que hayas protegido con algún mantel viejo que no utilices normalmente. Deberás colocar la parte exterior del cristal boca abajo. Moja el algodón con alcohol y limpia el vidrio.
A continuación gira el cristal y sitúa la lámina con el diseño elegido debajo. No te olvides de que éste tenga un tamaño proporcionado con respecto al vidrio, que no quede muy pequeño, ni tampoco grande.
Ahora debes decidirte por uno de estos dos materiales: el plomo adhesivo o la pintura en relieve. Si optas por el primero, el trabajo tendrá un acabado más real; si por el contrario prefieres el segundo, la labor será algo más sencilla, pero el resultado no se mostrará tan perfecto.
Si has elegido el plomo: elimina la cinta protectora del adhesivo y traza con él el dibujo seleccionado siguiendo la plantilla que has colocado bajo el cristal. En primer lugar, realiza las líneas principales. A continuación, trabaja los trazos secundarios. En este caso comienza pegando el plomo encima del que pusiste antes. Ayúdate con el buril para que se pegue y quede completamente plano, sin dejar espacios. Utiliza el cúter para cortar una vez hayas llegado al final de las líneas. Con un punzón puedes repasar las uniones del metal para que parezca que se ha soldado.
Debes saber que en el mercado encontrarás cintas de plomo de distintos tamaños. Así, podrás obtener un material ancho para los dibujos principales, y otro más estrecho para los secundarios.
Si has elegido la pintura en relieve: utilizando el aplicador, copia el dibujo en el cristal. El trazo debe ser continuo y regular; esto lo conseguirás con buen pulso y una presión constante y uniforme sobre el bote. En este caso, las líneas tendrán todas el mismo grosor, a no ser que, con un poco de paciencia, quieras aplicar una segunda mano en algunas zonas del diseño. Pero recuerda que deben quedar todas con la misma apariencia.
Puedes elaborar tú mismo la pintura en relieve: mezcla a partes iguales cola blanca y polvos de plombagina. Eso sí, busca un recipiente con aplicador para no dificultar el trabajo.
Debe secar al menos durante dos horas, ya hayas seguido una u otra opción. El siguiente paso es la aplicación del color. No son necesarios pinceles, ve coloreando con la técnica del goteo: deja caer la pintura gota a gota para que se vaya extendiendo por la superficie. Te recomendamos que no colorees todo el cristal, mantén zonas transparentes para no sobrecargarlo.
Ya casi está listo, sólo hay que dejar secar la pintura. Después, vuelve a colocar la ventana o el cristal en su sitio y a lucir vidriera. Si el lugar donde se sitúe recibe la incidencia de los rayos del sol, tu hogar se llenará de los colores que la compongan. El trabajo brillará en el exterior, pero también en el interior. No olvides que esto es sólo una idea, puedes buscar en tu hogar otros objetos realizados con vidrios y aplicar esta misma técnica, por ejemplo, la mampara de la ducha o un espejo.
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El mueble en Grecia, cuna de Occidente
La antigua Grecia se extendía por la península balcánica, las islas del mar Egeo y las costas de la península de Anatolia, en la actual Turquía. La cultura helénica fue la primera gran etapa de la civilización occidental. Con la observación de la naturaleza y el uso de la razón, los griegos inauguraron una nueva etapa en la historia del conocimiento humano.
Las casas griegas eran sencillas y construidas con materiales livianos. Sólo las casas muy ricas establecen habitaciones separadas para hombres y mujeres, y disponen de pozos de agua. Las viviendas de campo se construyen con piedras y adobe. En la ciudad, los hogares son de planta cuadrada, de modo que lo que se recuerda de ellas se debe a los romanos, que las imitaron cuando las conocieron.
El mueble griego nace influido por las corrientes artísticas egipcias para, más adelante, ir cambiando con el desarrollo del pensamiento filosófico. En los primeros pasos del mueble griego se siguen muchas directrices egipcias, como el recubrimiento de la madera (esta vez del país), con materiales más ricos, como metales, marfil o maderas finas. También se hace uso de la pintura con finalidad decorativa. Las armaduras de los muebles son sencillas, aunque en Grecia se potencia la estructura vertical, hecho que dotaba de una mayor delicadeza y exquisitez a las piezas.
Mesas, camas y sillas
El griego fue un pueblo callejero: las bondades del clima determinó una vida intensa al aire libre. Refiriéndonos a la clase media (artesanos, orfebres, mercaderes...) no sólo era sencilla la construcción de la casa, además, el mobiliario estaba exento de ornamentación, lujo y valor. Las mesas eran pequeñas, casi siempre trípodes de madera, aunque en las casas de los potentados las solía haber de bronce. Servían únicamente para comer, ya que no se conocían mesas de trabajo o de lectura.
Las camas fueron evolucionando desde las sencillas que describe Homero, y que consistían en simples montones de pieles, hasta las más complicadas de la época clásica como el "Kline", una cama para comer acostados compuesta por un bastidor que sujeta una red de tiras de cuero entrecruzadas, y por un colchón. Estos lechos se alzaban sobre patas torneadas o escuadras cuya parte superior está decorada por un capitel. Dos de estas patas pueden elevarse por encima del bastidor formando un cabezal sobre el que puede disponerse una almohada para apoyar la cabeza. De este Kline se deriva el “triclinio”, amplio lecho en forma de 'U' utilizado para comer y en el que, como novedad, podían acostarse tres personas.
Había también sillas de diferentes modelos: 'difros' o taburetes, y el 'klismos', sillas de patas curvas, respaldo ligeramente inclinado y muy cómodas. Ésta última será la silla más imitada durante el siglo XVIII por su comodidad y elegancia.
Otros complementos para los hogares griegos
Un mueble muy repetido en toda clase de casas era el 'arka' o cofre, que servía para diferentes usos, no excluyendo el de asiento, los tronos con altos respaldos y decorados con flores de loto, en abanico, con cabezas de leones, de cisne o de carnero.
Gracias a la aportación de la cerámica, podemos encontrar en las viviendas griegas otros objetos como ánforas, vasos o recipientes de múltiples tamaños. Normalmente se pintaban, especialmente en la época clásica. Mediante cerámicas pintadas y relieves hemos podido conocer la importancia del mobiliario.
Conforme la cultura helénica se fue expandiendo, la sociedad se acomodó y la casa se convirtió en un hogar más acogedor, las habitaciones se llenan de muebles elegantes y bien proporcionados.
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El mueble en la civilización egipcia

La historia del mueble tiene su origen en la evolución y progreso de la humanidad, pero las primeras referencias bastantes completas que tenemos se encuentran en el antiguo Egipto.
Los egipcios ubican la mayoría de sus ciudades y pueblos en las cercanías del río, o a una distancia considerable o elevadas sobre montículos, intentando en ambos casos evitar los efectos de la inundación. Las principales ciudades eran elegidas por el faraón y todas ellas estaban organizadas de forma caótica, tomando como centro los edificios públicos. Las construcciones eran en su mayoría de adobe, material creado con paja y barro, debido a la ausencia de piedras y madera en la zona. Sólo los grandes templos y las construcciones funerarias utilizaban piedra sacada de las canteras de Wadi Hammamat u otras zonas cercanas a las fronteras.
Dónde vivían
Las excavaciones arqueológicas nos han permitido saber que la casa egipcia estaba construida alrededor de un patio, demostrándose que fueron habitadas por un amplio número de personas y que fue creciendo respecto a las necesidades familiares, transformándose incluso en un conjunto de casas. La vivienda tenía una planta cuadrada con un espacio central precedido por una antecámara. A su alrededor se encontraban los dormitorios y las habitaciones destinadas a almacén. Incluso, en algunas casas de Tell el-amarna se han encontrado cuartos de baño. Estaban situados junto a la habitación principal y separados de ella por un muro bajo cubierto con caliza. Constaban de una zona de baño y de un retrete consistente en un asiento ubicado sobre una vasija rellena de arena.
Algunos miembros de grandes familias tenían amplias casas en las afueras de las ciudades, a modo de urbanizaciones de alto standing. Las villas estaban rodeadas de árboles y jardines con estanques, cocinas, talleres, establos, graneros y casas para los sirvientes.
Los muebles
Los restos de mobiliario que han quedado no son muy abundantes y corresponden a las clases sociales más acomodadas. El taburete era el mueble universal egipcio, ya que en su uso no se encuentran distinciones sociales. Más elitista es la silla y las camas, realizadas en madera. El ajuar era de lino y utilizaban unos reposacabezas para dormir.
Los muebles egipcios se caracterizan por su sencillez de estructura, utilizando clavijas de madera y ensambladuras elementales. La decoración es geométrica, utilizando colores vivos. La ornamentación en los muebles de lujo se realiza con bajorrelieves, taracea en oro o marfil y maderas finas. Los motivos, de animales y plantas. Un elemento interesante es el uol, una especie de media luna de madera con pie que se utilizaba como almohada para separar la cabeza de la cama y no estropear los complejos peinados.
Para pintar los muebles, recubrían la madera con una selladora semejante al yeso, para después aplicar los tintes pigmentados sobre la superficie seca. Se puede observar en muchas sillas, tumbas y otros objetos encontrados en yacimientos muebles decorados con gran lujo de detalles. Eran abundantes los escabeles, muestran una base cúbica formada por una estructura de listones de madera y el asiento curvado anatómicamente.
Las camas, muy simples, estaban formadas por una base de madera a la que se fijaban cuerdas o tiras de cuero recubiertas de telas o pieles. Los ejemplares más ricos presentaban a los pies un bajorrelieve pintado. El resto del mobiliario eran arcones, lámparas, mesas de varios tamaños y utilidades, reposapiés decorados con garras de león o de toro, cabezas de felino y aves con alas desplegadas y generalmente policromados, reproduciendo escenas cotidianas de la vida social de la época
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