Los productos desoxidantes
En determinados casos, los restauradores optan por respetar el óxido de algunas piezas metálicas: para ellos la herrumbre puede tener categoría de acabado original, auténtico. Sin duda un hierro oxidado a veces resulta grato visualmente, dado que su espectro de color pertenece a la gama cálida, asemejándolo a las maderas nobles, el vino o la miel. De hecho, en la arquitectura moderna se aprecia mucho el acero corten, que es simplemente una lámina oxidada.
Pero los artilugios metálicos una vez limpios de la herrumbre también presentan un indudable atractivo. En este reportaje aprenderemos a erradicar el óxido utilizando un limpiador específico. Y como banco de pruebas aceptaremos un verdadero reto: un amigo anticuario nos confía varios apéndices de un antiguo arado de hierro, que estuvo largo tiempo abandonado a la intemperie. A pesar de su función campesina, son bellos vestigios que recuerdan a una hélice por su elegante curvatura.
Aquí tenemos las dos piezas que utilizaremos. Vamos a limpiar una de ellas, y dejaremos la otra intacta, para que podamos evaluar ambas opciones. Primero aplicaremos un líquido desoxidante, y como acabado podríamos escoger un abrillantador.
El arado del que proceden estas cuñas se fabricó en los años 50. Su larga inactividad ha cubierto las piezas de óxido, un proceso que no aparece durante la vida útil de la máquina: la abrasión inherente al duro trabajo de labranza lo va eliminando. Tras leer la etiqueta del desoxidante, formalidad que debemos observar religiosamente al manejar productos especiales, seguimos sus indicaciones. Nos ponemos los guantes de vinilo, y también unas gafas de seguridad, para protegernos de cualquier salpicadura fortuita. Para la limpieza usaremos lana de acero, tal como recomienda el fabricante. La humedecemos con el producto y comenzamos la tarea de rascado, frotando enérgicamente. El desoxidante actúa con rapidez, pronto la espuma se vuelve de color ocre, al saturarse de partículas de hierro oxidado. Hemos cubierto la mesa con un hule, prevención muy recomendable. Tras unos minutos de concienzudo fregoteo, dejamos actuar al producto, de forma que vaya penetrando en la capa de óxido, rompiendo los enlaces y facilitando su barrido con la lana de acero.
Conforme estipula la etiqueta del desoxidante, ahora debemos lavar la pieza con jabón. Tras enjuagarla para quitarle la herrumbrosa espuma, le echamos jabón de fregar y limpiamos nuestra uña de arado como si fuera una cacerola.
Conforme estipula la etiqueta del desoxidante, ahora debemos lavar la pieza con jabón. Tras enjuagarla para quitarle la herrumbrosa espuma, le echamos jabón de fregar y limpiamos nuestra uña de arado como si fuera una cacerola. Normalmente, una sola aplicación del desoxidante basta para dejar reluciente un metal enmohecido. Sin embargo, por los muchos años de abandono, nuestro recambio agrario tiene una espesa y tozuda costra de óxido. Todavía no está presentable. Hemos hecho avances, como vemos al comparar nuestra labor con el aspecto de la otra pieza, intacta, que nos sirve como referente en el "patrón de óxido". Iniciamos el segundo asalto. Ahora al frotar percibimos mucha menos aspereza. Cuando la lana de acero coge muchas partículas de orín, lo desechamos y sacamos otro pedazo de la madeja. La lana de acero es un material barato, sumamente eficaz. Ahora aplicamos el producto desoxidante con una servilleta de papel, en los sitios más rebeldes. Nuestra pieza está recuperando poco a poco el esplendor perdido.
Ahora aplicamos el producto desoxidante con una servilleta de papel, en los sitios más rebeldes. Nuestra pieza está recuperando poco a poco el esplendor perdido.
jueves, 14 de febrero de 2008
Cómo eliminar el óxido
Etiquetas: Restauración
Conoce los mejores trucos del bricolaje
El pan nuestro de cada día, de todos los aficionados a los trabajos de bricolaje, es encontrarse con pequeñas situaciones o problemas que retrasan o imposibilitan la finalización de los proyectos. Sólo los más experimentados, avalados por años y años de oficio, son capaces de resolverlos con pequeños trucos y habilidades que han ido acumulando durante su dilatada trayectoria.
A través de la utilización de productos o herramientas cotidianas en el hogar podemos reparar pequeños desperfectos, o resolver infinidad de situaciones incómodas sin que resulten una rémora para la conclusión del trabajo. A continuación, os mostramos algunos trucos que os servirán de gran ayuda en el día a día.
Taladra sin resquebrajar el azulejo
Cuando vamos a realizar un taladro en el cuarto de baño o la cocina, nos encontramos con que los azulejos se rompen. Para evitarlo tenemos que seguir tres sencillos pasos:
• Recubrimos el azulejo con cinta de carrocero.
• Con una pequeña punta, horadamos un agujero en la cinta y erosionamos la parte esmaltada para poder apoyan bien la broca.
• Aunque se trata de un material duro, evitaremos el modo de percusión del taladro.
El mejor anti-cal: el vinagre
Es muy común la acumulación de manchas e incluso de pegotes terrosos de color blanco en grifos, duchas, lavadoras y lavavajillas, debido a la cal que arrastra el agua por la tuberías. Acabar con esas manchas no resulta nada fácil porque siempre vuelven a aparecer.
Si hervimos las piezas afectadas en dos partes de agua por una de vinagre durante unos 25 minutos, conseguiremos acabar con la cal. En el caso de la lavadora y el lavavajillas, realizaremos un lavado con agua caliente al que añadiremos el vinagre en las mismas proporciones.
Imantar un destornillador
La mayoría de los destornilladores de los que dispone el mercado tienen la punta imantada para facilitar el trabajo a la hora de insertar o desenroscar tornillos. Pero en muchos casos, con el paso del tiempo se pierde el efecto, y nos puede resultar imposible colocar un tirafondo en un lugar al que no podemos acceder con las dos manos.
Para conseguir una unión momentánea entre el destornillador y el tornillo que nos posibilite trabajar, sólo tenemos que colocar durante unos segundos un imán en la punta del destornillador. Una maniobra muy sencilla, pero que resultará muy útil.
Reparar abolladuras en la madera
Normalmente cuando una madera sufre un hundimiento debido a un golpe, tiene difícil solución. Pero existe un truco que puede devolverle su estado original de manera rápida y sencilla.
Si colocamos un paño caliente y húmedo sobre la zona dañada, y posteriormente acercamos una fuente de calor, como un soplete o un soldador, por el efecto del vapor, la madera recuperará su forma.
Clava pequeñas puntas sin problemas
En ocasiones tenemos que clavar pequeñas puntas o tornillos en madera, y nos resulta imposible golpearlas con el martillo sin propinarnos un golpe en la mano debido a sus pequeñas dimensiones. Para solucionarlo, sólo necesitaremos un elemento muy cotidiano que evitará que sujetemos el clavo.
Tenemos que cortar un pedazo del envoltorio en el que normalmente vienen empaquetados los huevos. Una vez hecho, clavamos la punta y la situamos en el lugarde la madera donde queramos insertarla: veremos como se mantiene sola en pie y evitaremos los martillazos en los dedos.
Una serie de consejos muy sencillos y económicos que harán que tus tareas de bricolaje sean más agradables
Etiquetas: Restauración
Resucitar un maniquí
Un buen día, evacuando chismes de la buhardilla, descubro encima de una rinconera este viejo maniquí, olvidado como el arpa de Bécquer. Lo pongo junto con un batiburrillo de trastos en un contenedor de obra, y en ese momento llega una simpática vecina, arqueóloga y gran experta en manualidades: "¿Por qué tiras esa pieza tan estupenda? Anda, coge el maniquí que vamos a hacerle un tratamiento fácil pero muy lucido, ya verás cómo queda".
Lo ponemos en su trípode para estudiar sus posibilidades. El foam que lo recubre está muy castigado con restos de pintura y manchas, pero el cuerpo parece en buen estado, no presenta al tacto bollos ni roturas. Igual que una vieja mesa de madera, con una esmerada sesión de cuidados el maniquí puede quedar como nuevo.
PASO 1 Rápidamente lo "desollamos" y descubrimos la causa de su ligereza: el maniquí es una carcasa de poliéster armado con fibra de vidrio. Una superficie muy buena como soporte, que puede trabajarse de muchas maneras.
Etiquetas: Restauración
Andrés Aníbarro: un entusiasta de la madera
Se declara amante de su trabajo, apasionado del arte y siempre está en busca de nuevos diseños vanguardistas que rozan la abstracción, aunque el mundo de las antigüedades también ocupa un gran espacio en su corazón. Comenzó como ebanista durante la década de los cuarenta en el taller de su padre, pero reconoce desconocer algunos misterios que plantea la madera.
Desde muy pequeño tallaba sus propios juguetes y con doce años construía pequeñas réplicas de casas en madera, pero sus grandes habilidades con este material salieron a relucir, cuando poco después, construyó una bicicleta. “Experimentando he aprendido todo lo que sé, mi afán por crear y mezclar materiales, me ha permitido conocer y querer a la madera”.
Andrés ha dedicado toda su vida a la carpintería, ebanistería, restauración y construcción de casas alpinas, pero ha sido su búsqueda de la innovación lo que le ha convertido en un artista, aunque él mismo reconoce que no hay mejor arte que el de la artesanía de antaño. "Todo lo que no conlleve un trabajo mecánico y no sea fruto de la casualidad es arte".
"La capacidad de expresar utilizando tus propias manos es algo maravilloso. La artesanía moderna carece de valor, la mecanización de los procesos de tratado de la madera han acabado con la creatividad. Crear algo de la nada y sin medios industriales es increíble, por esto me fascinan las antigüedades, nunca verás dos muebles o bargueños míos exactamente iguales por mucho que me empeñe".
El arte de envejecer madera
Durante la entrevista, nuestro experto quiso hacer un especial hincapié en la vitalidad de la madera. Para Andrés, la madera está viva, hay que saber tratarla con cariño cuando es necesario y también castigarla cuando buscamos unos determinados fines, pero sin olvidar que la podemos matar.
La mejor manera de envejecer una pieza nueva de madera es "maltratándola", porque al igual que en las personas, la mala vida acelera el envejecimiento. Si la exponemos a las inclemencias del tiempo, sobre todo al sol y la humedecemos periódicamente, veremos cómo nuestra madera cambia de aspecto con rapidez.
"El uso, en la proporción adecuada, de sosa quema sin destruir la madera y lo que es más importante, impregna el color tostado a toda la pieza. Es vital no destruirla con excesos de sol, agua o sosa, la madera tiene que resistir el maltrato para que cuando esté lista sólo sea necesario un buen lijado".
Según nos cuenta Andrés, la aplicación de betún o barnices puede ser beneficiosa en el envejecimiento de piezas de madera, pero nunca deberemos utilizar productos químicos o adulterados. El mejor tratamiento es el que está compuesto de elementos naturales. En caso contrario, es muy probable el rechazo o el desfallecimiento de la madera.
Cómo hacer una buena restauración
Cuando le preguntamos sobre los procesos de restauración de elementos centenarios, contestó que lo importante no es dejar el mueble como nuevo, sino mantener la belleza de los 100 ó 200 años de su vida. Para ello, hay que tener sumo cuidado al limpiar, de tal manera que no afecte al acabado final. Así, obtendremos el 50% del éxito.
La lacra de los muebles y piezas antiguas es la carcoma. Si nos enfrentamos contra estos insectos, debemos inyectar productos insecticidas por las cavidades que han formado, pero lo que mucha gente no sabe es que nos podemos ahorrar el proceso si la carcoma está muerta.
"En ocasiones no es necesario inyectar insecticidas en muebles atacados por carcoma. Éste no es un depredador perenne, pasados unos años desaparece. Para evitar la carcoma tendremos que mantener a nuestros muebles en buen estado de salud, al igual que los buitres atacan a los animales muertos, la carcoma lo hace con la madera inerte," afirma el experto.
Es habitual que los restauradores se encuentren con recovecos o zonas de la madera que no han sido tratadas nunca y que dan fe de la complejidad de la artesanía antigua, como la marca de la navaja con la que se talló u otros signos. Lo que es fuente de un valor no sólo estético sino también histórico.
Algunos trucos o secretos
Después de darle vueltas durante muchos años a cuestiones que le han intrigado durante toda su vida, Andrés nos desvela uno de sus mayores descubrimientos en su carrera profesional. No conseguía explicarse cómo cuatro piezas de la madera del mismo árbol, tratadas de la misma manera y que cumplían la misma función respondían de distinta manera.
Según afirma "hallé la solución construyendo una mesa. ¿Por qué tres de las cuatro patas respondían perfectamente a su función mientras que una de ellas se doblaba y resquebrajaba? Un día cortando leña en casa y fijándome en el veteado, me di cuenta de la importancia de colocar las patas en la misma dirección en la crecía el árbol mientras tuvo vida. Y así era, las tres patas que respondían a la perfección estaban colocadas de manera natural al crecimiento del árbol mientras que la otra no".
Andrés Aníbarro, un innovador para el que no existen las maderas malas y que en cualquier trozo de madera puede vislumbrar lo que será su próxima obra. Es un romántico de la madera, y de la que ha aprendido muchos de sus secretos escuchándola y queriéndola.
Etiquetas: Restauración
Imita madera de ébano
Por su rareza y elegancia este tipo de madera de carácter exótico se ha convertido en un artículo de lujo, y eso, se nota en el precio. Por ello, el proceso de ebanización de maderas con aspecto lechoso se ha convertido en una técnica tan extendida como útil. Desde aquí, y de una manera muy sencilla, te vamos a mostrar un método para que le des a tus tallas y cajas de madera un aspecto oscurecido mucho más elegante.
El misticismo que rodea a las tallas de las poblaciones tribales africanas esculpidas en ébano, unido a la visión cosmopolita de la cultura occidental, convierte a este tipo de madera en una joya de la decoración y el estilo.
Materiales y herramientas
• Colorante esencia mineral.
• Barniz.
• Tinte al agua.
• Imprimación selladora.
• Cera.
• Alcohol.
• Pincel o brocha.
• Lija.
• Muñeca de algodón.
Elegir la superficie
A la hora de comenzar con el proceso hay que tener muy en cuenta la superficie ante la que nos encontramos, lo ideal sería una madera totalmente virgen que facilitase la perfecta absorción del tinte.
La madera de haya, debido a su densidad y a la contracción de sus vetas, es la que mejor se presta para conseguir un acabado estético y convincente. Además, recomendamos que la pieza sea lijada antes de comenzar el proceso para eliminar todo tipo de imperfecciones.
Paso a Paso
• En primer lugar y para facilitar la penetración del tinte y que la madera quede bien impregnada, es aconsejable mojar la superficie con agua utilizando una brocha. De este modo, conseguiremos abrir los poros y el veteado de la madera.
• Dejamos secar la pieza, y la repasamos de nuevo con la lija para alisar las posibles adulteraciones creadas por el agua.
• Seguidamente, aplicamos el tinte sin diluir y de manera abundante con una brocha o pincel, dependiendo del tamaño y características del objeto.
• Con retal de tela de algodón repasamos la superficie para retirar el sobrante del tinte. Es importante que del trapo no se desprendan trozos de pelo, pelusilla o suciedad porque podría estropear el acabado.
• De nuevo esperaremos a que la pieza quede bien seca y aplicamos una imprimación para sellar el poro. Utiliza un tapa poros transparente, y para no restar color, mézclalo con algunos pigmentos del tinte.
• Una vez seca, utilizamos una lija de grano fino para pulir la superficie hasta que quede totalmente lisa y agradable al tacto. No debemos olvidar retirar el polvo del lijado de la pieza.
• Teñimos el barniz que le va a dar el aspecto final a nuestra madera de ébano particular. Para hacerlo, diluimos colorante mineral en alcohol y posteriormente con el barniz. Si queremos conseguir una textura bien uniforme, es aconsejable filtrar el líquido antes de aplicarlo.
• Con una brocha o pincel aplicamos el barniz por toda la superficie y retiramos el sobrante con una muñeca de algodón.
• Para terminar y conseguir un acabado excelente, una vez seco el barniz y utilizando de nuevo una muñeca de algodón, pero esta vez impregnada en cera, aplicamos por toda la superficie.
Realizar algún tipo de veteado
Si la superficie lisa no te convence y quieres remarcar el veteado de la madera en otro tono, únicamente tienes que mezclar dos tintes al agua y, con un pincel muy fino e incluso utilizando un palillo, repasar parte del veteado antes de aplicar la cera.
Etiquetas: Restauración
Restaura forjados centenarios
Es muy probable que en algunas de las visitas que realizamos a los pueblos de nuestros padres o viviendas históricas de la familia, encontremos multitud de herrajes con un alto valor decorativo y sentimental, pero que llevan años deteriorándose a la intemperie. Desde aquí te animamos rescates esa cocina, reja o farol de forja, para que, siguiendo unos sencillos consejos, lo dejes como nuevo sin que pierda su aspecto antiguo.
Este tipo de objetos son piezas muy codiciadas por anticuarios y perfectas para decorar bodegas e incluso nuestra casa si queremos darle un aspecto rústico. Además, siempre es agradable rodearse de elementos presentes en la historia familiar y continuar con la tradición, pasándola de padres a hijos.
Materiales
• Cepillo metálico.
• Aguarrás.
• Limpiador de óxido.
• Pintura.
• Pincel.
• Brocha.
Preparamos el objeto
Si nos encontramos ante un objeto que formado por diversos componentes desmontables, lo primero que tenemos que realizar es desarmar y tratar las distintas piezas una a una.
Con un cepillo de púas metálicas raspamos la superficie del objeto, luego lo impregnamos generosamente en disolvente o aguarrás y reiteramos con el cepillo. De esta manera iremos eliminando la capa más superficial y rugosa de óxido.
Paso a paso
Ahora, nos disponemos a tratar la zona de tal manera que la superficie del objeto quede uniforme, lisa y liberada de la oxidación:
• Si utilizamos un taladro eléctrico al que previamente le hemos colocado un cepillo circular metálico en la punta, además de ahorrar trabajo, conseguiremos un espléndido resultado.
• A continuación, aplicaremos un antioxidante o un producto transformador de herrumbre, de este modo estaremos estabilizando la superficie ante la corrosión. El modo de utilización consiste en aplicar dos manos, dejando al menos una hora entre cada una, y un proceso de secado final de unas 24 horas.
• Si deseamos pintar la forja para alcanzar un aspecto más pulido, no hay que olvidar que debemos aplicar una imprimación que ayude a que se adhierade la pintura y lo dejamos secar durante todo el día.
• Una vez seco, podemos comenzar a pintar. Es aconsejable imprimir una primera mano en la que la pintura esté levemente diluida con unas gotas de disolvente, y una vez seco de nuevo, a las 24 horas, aplicamos una segunda mano no diluida.
Esta técnica se puede utiliza para la restauración de todo tipo de forjados antiguos, por lo que ya no tendremos excusa para no adecentar esos objetos sentimentales e históricos con los que solemos cruzarnos
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Transforma madera en mármol
El revestimiento de mármol para muebles, encimeras, columnas o baños es una de las opciones más elegantes y que más estilo puede darle a tu casa. Pero la colocación de este tipo de material supone un gran esfuerzo para el bolsillo y para nosotros mismos debido a su peso.
Si tu cartera o tu espalda no permiten la instalación de piezas de mármol en tu hogar, desde aquí te animamos a que simplemente lo imites de manera sencilla , rápida y económica. Además, cambiarás la frialdad de este material por la calidez de la que hace gala la madera.
De esta manera, con un tratamiento especial podrás conseguir que la madera tenga un aspecto sorprendentemente similar al del mármol, y podrás revestir los elementos que desees de tu hogar o si la superficie ya es de madera, realizar directamente el tratamiento.
Optamos por forrar
Si lo que queremos es revestir una pared, una columna o cualquier otro elemento, la mejor solución es utilizar listones de madera como sujeción. Para llevar la tarea a cabo, debes rellenar toda la superficie que vamos a forrar con tablones para luego clavar ahí el revestimiento:
1. Realiza dos o tres taladros al listón -dependiendo de su longitud-, de manera que lo atraviesen y taladres también la pared.
2. Coloca tacos en todos los agujeros que hemos hecho.
3. Avellanea los listones para evitar futuras curvaturas producidas por la cabeza del tornillo.
4. Introduce los tornillos en los tacos atravesando los listones y déjalos bien apretados.
5. Coloca el revestimiento de manera adecuada.
6. Fíjalo a los listones colocados con anterioridad utilizando puntas sin cabeza que pasarán totalmente desapercibidas.
Antes de colocar el revestimiento, es recomendable que ya hayamos realizado el marmorizado de la madera, y que esta esté totalmente seca.
Directamente en una superficie de madera
Si optas por realizar el tratamiento de imitación sobre un elemento de madera sin la necesidad de revestir, debes tener en cuenta los siguientes aspectos:
1. Lija bien la superficie.
2. Elimina todo lo que puedas las vetas.
3. Busca la mayor uniformidad posible.
Cuanto mejor se cumplan estas premisas, más profesional resultará el acabado.
Herramientas y materiales
• Brocha.
• Trapo para conseguir texturas.
• Imprimación con color y pintura al óleo.
• Pluma o pincel, para el efecto veteado.
• Lija de grano grueso y fino.
• Aguarrás o disolvente.
• Barniz brillo.
Tratamiento para transformar la madera paso a paso
1. Lijamos la madera hasta que quede lo más compacta posible. Las vetas apenas deben notarse.
2. Aplicamos dos manos de imprimación respetando los tiempos de secado entre una y otra. El color dependerá del que escojamos para la pieza (los colores de la veta y el de la pieza deben contrastar).
3. Cuando se seque, es recomendable volver a lijar la superficie para que quede uniforme.
4. Luego utilizamos pintura al óleo y damos una capa abundante. El color lo eliges tú. Aconsejamos colores crema, rosados, marrones y negros para acercarnos fielmente a los tonos del mármol.
5. Antes de que se seque la pintura dibuja las vetas con el pincel. Sólo tienes que ir retirando la pintura hasta que se vea la primera imprimación.
6. Con un trapo impregnado en disolvente o aguarrás, realizamos un efecto brumoso que dotará de un mayor realismo.
7. Por último, -una vez seca la pieza- reiteramos con la lija para que la textura sea semejante a la del mármol y aplicamos un barniz brillo que será el toque final para un resultado espectacular.
Etiquetas: Restauración
El Bargueño: artesanía convertida en arte
Fue durante el Siglo de Oro español cuando el bargueño se "instauró" como elemento esencial de los hogares españoles más pudientes, viviendo su época de máximo esplendor en los siglos XVI y XVII. Este mueble, que hace las veces de escritorio, todavía sigue dotando de elegancia moradas en todo el mundo y es la delicia de anticuarios y apasionados de la decoración de antaño.
Aunque existe una gran controversia con respecto a los orígenes del bargueño en nuestro país, lo cierto es que fueron los árabes durante el periodo de ocupación de la Península Ibérica quienes lo introdujeron. Pero fue más adelante cuando, debido a su adaptabilidad, funcionalidad y belleza artística, no sólo pasó a ser un habitual en las moradas españolas, sino también en las de toda Europa.
Un paseo por su Historia
El término bargueño lo utilizó por primera vez en 1872, Juan Facundo Riaño, en el catálogo de objetos artísticos españoles del Museo Victoria and Albert de Londres, y fue admitido por la Real Academia de la Lengua en 1914.
Monarcas como Felipe II y Felipe III decoraban sus palacios con este tipo de muebles, los cuales estaban también sujetos a los movimientos artísticos e intelectuales de la época, lo que supuso una revolución en su diseño con la llegada del Barroco.
El cabinet español
Una de las máximas autoridades en Arte Decorativo en España, la historiadora, María Paz Aguiló Alonso, definió al bargueño como "el tipo de escritorio más propiamente español del Siglo de Oro". Aunque en Europa existía un tipo de muebles con similares características llamado cabinet.
Al alcance de unos pocos
Hasta la literatura de una de las mejores plumas del mundo, como es la de Pérez Reverte, en su obra El Capitán Alatriste, nos desvela el mueble español por excelencia como un elemento lujoso al alcance de unos pocos afortunados.
El bargueño ha sido la flor y nata de la decoración otrora, incluso el pequeño tesoro de algunos monarcas del Viejo Continente. Pero actualmente estas piezas se constituyen como verdaderas obras de arte expuestas en los mejores museos y citadas en los libros de Historia.
Materiales para su saneamiento
• Bisturí.
• Paletina.
• Aspirado de ángulos.
• Brocha limpiadora.
• Lijadora.
• Masilla reparadora.
Instrucciones básicas
Lo primero que tenemos que comprobar es que el bargueño está limpio y sin irregularidades. Si no se cumple, es necesario lijar la superficie, pero con cuidado para no estropearlo. Para evitar que la madera vuelva a deteriorarse, aconsejamos la aplicación de un barniz incoloro. Las piezas del mueble que quitamos a priori también se deben limpiar con productos específicos, para después ser restituidas.
En el caso en el que madera tenga desperfectos, existen productos como la masilla reparadora que arreglará esas pequeñas irregularidades. Para asegurar un acabado excelente, es recomendable rascar todo el mueble hasta eliminar las partes deterioradas.
Existen muy diversos tipos de bargueños: con dibujo, lisos, policromados, con relieves, que a la hora de restaurar, pueden requerir un tratamiento y cuidado distinto. Por eso, es importante tener en cuenta la antigüedad, características y valor del mueble a la hora de sanearlo.
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El proceso de restauración de una mesa bufete del siglo XVII
Esta mesa es el prototipo de las muchas fabricadas en España durante los siglos XVI y XVII, pudiéndose datar de principios de 1600. Es conocida como mesa bufete, palabra derivada de la francesa, pero que no tiene relación con los muebles franceses de este nombre. El bufete, aquí, es una mesa con patas inclinadas, talladas en forma de balaustre, a principios de siglo, y cilíndricas con anillos más adelante. Se trata de una mesa de nogal, con tablero liso y cuadro, cajones tallados con motivos geométricos, dos de ellos frontales, y tiradores de hierro forjado formando una estrella de ocho puntas con un péndulo.
Se puede deducir que la ornamentación es de estilo mudéjar y el ebanista de ascendencia musulmana. Recordemos que, después de la expulsión de los moriscos, se adoptaron influencias artísticas árabes: los travesaños de hierro son elegantes, más fuertes que la madera, y flexibles, razón por la cual resulta sorprendente el hecho de que no fueran adoptados en Europa antes del siglo XIX. Seguramente esta mesa perteneció a algún aristócrata y se utilizó para escribir. Actualmente está expuesta en el Saló Daurat de la Generalitat Valenciana, verdadera joya de la arquitectura renacentista.
Patologías detectadas
La mesa estuvo almacenada sin protección y sometida a las inclemencias ambientales. Posteriormente un anticuario la adquirió y la rebarnizó.
La tapa presentaba diversos repintes, suciedad, erosión, golpes y agrietamiento de la capa de barniz.
Aparte de lo mencionado anteriormente, los cajones y las patas tienen un ataque puntual activo de insectos xilófagos (carcoma).
Proceso de restauración
En primer lugar se llevó a término una limpieza superficial, con bisturí, paletina y aspirador de los ángulos, rincones y orificios. La desinsectación curativa y preventiva de las patas y cajones se realizó con unos productos específicos, Xylazel y Corpol, con el sistema de inyección e impregnación de las partes afectadas. Seguidamente se introdujo en compartimentos estancos y sellados (plástico).
Esta operación se hizo tres veces, cada cinco días. Una vez consolidada estructuralmente la pieza, se procedió a la eliminación de los repintes. Posteriormente, analizando el mueble, se optó por una restauración conservativa. Por eso, se utilizó un gel decapante de cloruro de metileno con el fin de llegar a la pátina original sin dañarla, utilizando desengrasante, estropajos y lana de aluminio para retirar los restos del producto. La limpieza del travesaño, tiradores y herrajes se realizó con vinagre caliente, lana de aluminio y cepillo metálico.
Una vez terminadas las operaciones de eliminación de los repintes, se lijó y pulió con esponja de lija medio fina, y se ebanizaron algunas zonas decoloradas con anilinas al agua (tierra mineral siena y marrón Bismark), con la intención de igualar tonalidades.
El último procedimiento en el acabado final fue la aplicación de cera (encerado fue su nutriente original), al principio con paletina, frotado, y posteriormente con cotón. Se recurrió a cera incolora de abeja para la tapa y cera nogal para las tapas. Los orificios se sellaron con cola vinílica y endurecedores de poliuretano y posteriormente con cera endurecida nogal. El brillo final se llevó a cabo con trapos de algodón. Las piezas metálicas se protegieron con un barniz antioxidante para metales mongay.
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Trabajos de restauración: decapar y encolar
La mayoría de los hogares tira sus muebles viejos cuando éstos se han deteriorado o una vez se han pasado de moda. Otros optan por guardarlos en trasteros y desvanes con el fin de poder recuperarlos más adelante. Si es éste tu caso, estás de enhorabuena. Con los trabajos de restauración no sólo conseguirás devolver la vida a ese mobiliario antiguo que dabas por perdido, también descubrirás un pasatiempo útil y divertido. En esta ocasión te vamos a hablar de dos tareas básicas: decapar y sustituir piezas.
Decapar es un proceso necesario para retirar las antiguas capas de barniz, laca o pintura que tengan los muebles. Normalmente es el paso previo a la hora de volver a tratar la madera para dejarla como nueva. Lo más común es que ésta se muestre muy deteriorada, lo que implica que habrá capas irregulares y agrietadas de pigmentos o barnices. En palabras de Antonio Caballero, restaurador, "llamamos decapado al proceso de disolver y eliminar de forma manual las lacas viejas, barnices, goma laca, etc, mediante un producto decapante en disolución". Para llevar a buen término este trabajo podemos recurrir a las siguientes herramientas:
Pistola de aire caliente: nos será de gran utilidad gracias a su capacidad para retirar capas viejas de barniz en superficies de madera. "El aire caliente funde el barniz durante unos momentos, permitiendo su eliminación con la espátula", nos explica el experto.
Espátula: se trata de una herramienta muy habitual que nos ayudará a eliminar las capas sueltas por el decapante.
También necesitaremos brocha, estropajo, bayeta, desengrasante, decapante y guantes.
Los decapantes químicos no pueden disolver las capas antiguas de barniz o pintura, pero permiten ablandarlas, lo que facilita enormemente el trabajo que supone eliminarlas. Utiliza unos guantes para protegerte las manos y usa una brocha para extender bien el producto sobre la superficie que vamos a decapar. Dejaremos que los químicos intervengan tal y como se detalle en las instrucciones. Según Antonio Caballero: "volveremos a aplicar una segunda capa generosa de decapante, pero esta vez cogeremos el estropajo y lo empaparemos con el desengrasante, limpiando la superficie". Luego secaremos con la bayeta.
Otra opción de decapado nos la ofrece la pistola de aire caliente. "Para ello, necesitamos un simple soplador de aire caliente y una espátula con la empuñadura de madera. El barniz, sobre todo en capas gruesas, se reblandece así de manera sencilla y se retira por completo con la espátula. De ese modo, llegaremos también a zonas rehundidas, que podremos trabajar con el decapante líquido".
Sustituir piezas con el encolado
Antes de ponernos manos a la obra en la restauración de muebles, es conveniente analizar el material, la técnica utilizada y la causa del deterioro, así como calibrar los daños que ha sufrido. Según el experto consultado, "una regla básica es, sin duda, la de intervenir lo menos posible con la inclusión de piezas nuevas; una buena restauración consiste en preservar la integridad del mueble antiguo". Sin embargo, muchas veces lo mejor es actuar rápidamente, a fin de que el deterioro no vaya a más.
La intervención se recomienda cuando se trata de contrachapados y taraceados que tienden a desencolarse. No obstante, no debemos olvidar el modelo y estilo originales, utilizando, siempre que podamos, la misma madera y orientando bien las vetas. "Ciertos muebles de valor", añade Antonio Caballero, "exigen la llamada restauración de pátina, que consiste en sustituir partes irrecuperables (chapas o piezas de madera maciza) por otras obtenidas de muebles viejos inservibles: de este modo, se logrará el máximo resultado en cuanto a la conservación, tratando de respetar las características originales del mueble".
Para cambiar la pieza rota, tendremos que desencolar, ya que el adhesivo es el medio habitual para unir maderas machihembradas. No obstante no viene mal comprobar que el ensamblaje no se hizo con tornillos o clavos, en cuyo caso, hemos de recurrir a herramientas específicas para retirarlos. Introduciendo alcohol con una jeringuilla conseguiremos disolver la cola antigua. Ahora sólo nos queda pegar la pieza nueva mediante el proceso del encolado:
Herramientas necesarias:
Cola vinílica para madera.
Lija.
Un pincel de tamaño medio.
Una espátula.
Un martillo.
Una mordaza de madera.
Cuerda resistente.
Pedazos de listones.
Procedimiento:
Antonio Caballero nos explica el proceso: limpiar bien las piezas que se van a encolar y lijarlas. Si éstas son de pequeñas dimensiones, emplearemos el pincel para aplicar la cola; en caso contrario, se usará la espátula (el adhesivo se extiende siempre en las dos superficies). Extendemos y cubrimos con la cola toda la pieza, pero nunca de manera abundante. Eliminar el exceso inmediatamente. Ahora la tarea es hacer encajar las piezas encoladas. Recurriremos a una mordaza de madera para que mantengan su posición, aunque si no tenemos, siempre podemos usar una mordaza metálica o un sargento para apretar. En estos casos, para evitar marcar la pieza, pondremos un trozo de madera que la proteja de los posibles daños del metal.
"Para asegurar los ángulos encolados de una silla o de un cajón, se emplea una cuerda resistente, que tensaremos en torno a la pieza; es decir; alrededor del fondo de la silla o del cajón. Para no dañar las aristas con la cuerda, podemos insertar falcas de madera, dos en cada ángulo. Si queremos asegurar superficies angulares oblicuas, por ejemplo, la cornisa superior de un armario, existe un tipo de muelle que puede aplicarse después del encolado mediante la correspondiente tenacilla". Se recomienda que las mordazas o aprietes se mantengan durante ocho horas.
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Restaura un viejo baúl
¿Recuerdas aquel viejo baúl que pusiste junto con otros trastos en el desván o trastero? Pues ha llegado la hora de volver a utilizarlo. Las tendencias de decoración rescatan los muebles que parecían pasados de moda para dar un aire rústico o bohemio a tu hogar. Seguramente necesite que lo limpies y que arregles algunos desperfectos causados por el paso de los años. Si no sabes por donde empezar, no te preocupes, aquí te contamos cómo recuperar este mueble.
El lugar donde lo sitúes una vez restaurado ya es cosa tuya, aunque luce mucho a los pies de una cama de matrimonio, en el salón como mesita auxiliar, o en el recibidor. Además de decorar tu casa, estarás ganando un espacio donde guardar un sinfín de objetos para los que no encontrabas lugar.
¿Qué necesitas?
Antes de empezar a trabajar, asegúrate de que tienes todas las herramientas y materiales necesarios a tu disposición.
En primer lugar, consigue hojas de periódicos viejos, guantes de goma, gafas protectoras, mascarilla, algodón, trapos de algodón y un rollo de plástico industrial. Las herramientas que no te pueden faltar son las siguientes:
Destornillador.
Pinceles.
Brochas.
Cepillo de púas metálicas.
Espátula.
Papel de lija.
Es importante realizar una inspección visual de nuestro baúl para poder determinar qué materiales necesitaremos. Detectar la existencia de carcoma es una de las tareas principales que debemos de completar, ya que en caso de que el mueble esté afectado necesitaremos un tratamiento químico específico para acabar con esta plaga. Además, serán necesarios otros productos:
Decapante.
Alcohol.
Tinte al agua.
Tapaporos.
Cera.
Barniz.
Ahora que ya lo tienes todo listo, es el momento de comenzar.
Paso a paso
Una vez lo tengas todo dispuesto, protege tu cuerpo y el lugar de trabajo. Si tienes la posibilidad de situarte en un espacio al aire libre, mucho mejor. De esta forma, los fuertes olores de los productos no se condensarán dentro de tu hogar. Aún así, utiliza una mascarilla y gafas para evitar accidentes. Ponte guantes ya que el contacto de la piel con los preparados puede ocasionar lesiones. Reparte hojas de periódico o plástico por el suelo y los muebles cercanos para no mancharlos y no tener que limpiar más de la cuenta.
Limpia el interior del baúl: saca todos los objetos que pudiese guardar y elimina, si lo tuviera, el papel o la tela que visten el mueble por dentro. Para eliminar los restos de material que queden, utiliza el papel de lija, y espátula. Debes quitar, también, todas las partes metálicas que contenga: asas, tiradores, cerraduras... Ten cuidado de no dañar la madera. Limpia las piezas con vinagre caliente y estropajo. A continuación, sécalos. Frota los herrajes con un paño suave y aplica barniz antioxidante para metales.
Si has encontrado restos de carcoma en el baúl, lo primero será eliminar este insecto y sus huevos. Para ello utilizaremos un producto anticarcoma tanto en el interior como en el exterior del mueble. En primer lugar, rellenaremos los agujeros utilizando una jeringa, para después aplicarlo de forma abundante utilizando un pincel o brocha. A continuación, envolveremos la pieza con el plástico industrial y dejaremos reposar el tiempo que indique el envase: entre una y tres semanas, aproximadamente.
El siguiente paso es eliminar las capas antiguas de barniz, cera, goma laca... que pueda tener el baúl. Utilizaremos una brocha para extender el decapante, que habremos preparado según las instrucciones del fabricante, a lo largo del mueble. Antes de que se seque por completo, cogeremos la espátula o el cepillo de púas para retirarlo. Es bueno dar una segunda mano de producto, retirándola en esta ocasión con un estropajo. Para terminar, limpiaremos la superficie con una bayeta y alcohol.
Aplica una mano de tinte al agua para igualar el color de la madera. Una vez seco, pule la superficie con el papel lija, de forma que elimines posibles irregularidades en el material. Aplica dos manos de tapaporos con la ayuda de un paño. Y, una vez seco, cubre el baúl con cera. Déjalo secar durante varias horas.
Interior, ¿empapelado o forrado en tela?
Puedes optar por volver a forrar el mueble con papel pintado o con tejidos. En ambos casos es recomendable hacerse con un muestrario para elegir el modelo que más se adapta a nuestros gustos. Para esta tarea necesitarás:
Cinta métrica.
Lápiz blando o tiza.
Listón de madera.
Esponja.
Paletina.
Espátula.
Papel de lija.
Cúter.
Grapadora de tapicero.
Espuma o fieltro para forrar.
Cola.
Limpia y quita el polvo del interior. Mide el frontal, los laterales y el fondo para saber cuánta tela y espuma necesitarás. Coge un tablero de chapa con las medidas del fondo al cual le restamos 1 cm., encola la espuma encima, grapa la tela por un lateral y siempre por la parte de abajo, tensa la tela, ajústala y grapa al mismo tiempo.
Ahora, coloca la espuma en los laterales y sujétala con un poco de cola en el centro y en los ángulos. Mide y corta la tela dejando unos centímetros de más. Ve colocando la tela en los laterales: para grapar empieza echando la tela del revés hacia afuera del baúl; grapada la parte de arriba, vuelve a meter la tela hacia dentro, realiza unos dobladillos en los laterales, tensa y clava la tela en el fondo. Una vez tapizados los lados, coloca la tapa tapizada en el fondo.
El último paso será barnizar el mueble y volver a colocar todos los herrajes una vez el baúl esté completamente seco. De nuevo, ten cuidado al llevar a cabo está tarea para no arruinar todo el trabajo. Ahora que ya tienes tu baúl listo, busca un sitio donde luzca con el esplendor de antaño y disfruta de un trabajo realizado por ti mismo
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Acabados a la cera para muebles
Si has elegido el rústico como estilo para decorar tu casa, seguramente gran parte de tus muebles sean de madera. Con el paso del tiempo y el uso diario, éstos pueden sufrir pequeños deterioros o rozaduras que restan belleza al conjunto. Si éste es tu caso, la solución es sencilla; somételos a un tratamiento con cera. De esta forma, además de proporcionarles la protección necesaria, conseguirás que luzcan radiantes durante mucho tiempo. Te damos las pautas básicas que debes seguir para limpiar un acabado de cera envejecido y aplicar uno nuevo.
Prepara la superficie
Si nos disponemos a reparar una mesa de madera maciza, es posible que además de capas sucesivas de ceras que se encontraban en mal estado, también tuviese manchas y arañazos en la tapa. Para repararlos necesitarás hacerte con: lana de acero, aguarrás, papel de lija, goma-laca o tapaporos y cera.
Las antiguas aplicaciones que se hayan dado se retirarán con aguarrás. Para ello, empapa la lana de acero y frota en el sentido de las vetas. Con este procedimiento también desaparecerán las manchas superficiales.
Es importante que, a medida que frotas con la lana empapada en el producto, vayas limpiando con un trapo de algodón. Repite esta acción hasta que las antiguas capas estén totalmente eliminadas.
Los arañazos superficiales habrán desaparecido con esta limpieza. Para eliminar los más profundos, lija con abrasivo de grano fino y retira bien el polvo con un trapo limpio. La madera ya está lista para recibir el acabado. Antes de aplicar la cera, sellaremos el poro con goma-laca y lijaremos para que la superficie presente un aspecto liso y pulimentado.
El proceso de encerado
Para evitar una absorción excesiva de la cera, conviene aplicar a la madera que, después del lijado tendrá el poro abierto, dos capas finas de sellante de goma-laca o tapaporos.
Una vez seca la primera, debes lijar con papel de grano fino adaptado para este propósito. Repite la operación dando una segunda mano de sellante de laca.
Aplica la cera en caliente, templándola al baño María, y extiéndela con un trapo suave. Después, frota la veta describiendo círculos y nivela siguiendo dicha veta. Extiéndela bien para que no queden protuberancias. En las zonas difíciles puedes utilizar una brocha. Deja secar la primera capa al menos 12 horas.
Después debes frotar con lana de acero y dar una segunda aplicación. Repite la misma operación, dejando siempre secar entre una y otra. Por último, pule con un trapo limpio que no suelte pelusa para darle a la cera todo su brillo.
Algunos trucos y consejos
Es bueno que sepas que, aparte del aguarrás, en los centros de bricolaje encontrarás productos específicos para retirar con facilidad ceras antiguas y envejecidas. Dan muy buen resultado y son rápidos y eficaces.
Nunca debes limpiar tus muebles encerados con aerosoles comerciales, bastará con que retires el polvo con un paño seco de algodón para que estén radiantes.
La mejor manera de sacar brillo a la cera es metiendo un cepillo de limpiar zapatos en una media de nylon y frotar con fuerza la superficie.
El acabado a la cera es el más adecuado para no restar a los muebles rústicos su naturalidad. Bajo el brillo satinado se puede percibir la calidad y textura de las vetas de la madera. Verás cómo de este modo recupera su aspecto liso, brillante y suave al tacto.
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Cómo restaurar un marco
Si llevas mucho tiempo con los mismos marcos para tus fotos o tus cuadros, quizás éstos se hayan deteriorado, o simplemente, te hayas aburrido de que tengan siempre el mismo aspecto. Cualquiera de los dos problemas tiene fácil solución, nosotros te explicamos varias técnicas para restaurarlos, tanto si las molduras son de madera como si son de pasta.
Para poder realizar bien la tarea tendrás que hacerte con algunos materiales básicos como masilla reconstructora, esmalte acuoso, insecticida para tratamiento curativo de muebles, una bolsa de plástico, cera y retardante de pintura. Para aplicarlos necesitarás brochas, un minitaladro, muelas de óxido de aluminio y cepillo, unos guantes de plástico, gafas de seguridad y un buril.
Sea cual sea la labor que queramos hacer, lo primero de todo será retirar la lámina o la foto que tengamos en el marco. Así trabajaremos más cómodamente y evitaremos el deterioro de la imagen.
Ataques de carcoma
Para reparar un marco que ha sido atacado por la carcoma comenzaremos pasando un cepillo de púas de alambre por toda la superficie. De esta forma se facilita la penetración del producto anticarcoma. Después pasaremos un trapo para quitar el polvo desprendido de la acción anterior.
A la hora de aplicar el producto nos pondremos unos guantes y unas gafas protectoras, manteniendo a los niños alejados y eligiendo una habitación con buena ventilación. La mayoría de los productos que encontramos en el mercado para este efecto son aerosoles. Comenzamos aplicándolo abundantemente para que la madera se impregne bien y después insertaremos el producto en los agujeros con la ayuda de la cánula.
En el siguiente paso, envolveremos la pieza de madera con un plástico, sellándolo con cinta adhesiva y lo mantendremos así durante una semana aproximadamente. Los vapores que se condensan dentro matarán a la carcoma.
Una vez hecho el tratamiento, podemos tapar los agujeros que ha provocado este insecto. Lo haremos con cera del mismo tono que el de nuestro marco. Ya está listo para introducirle la lámina y colocarlo en su lugar.
Pequeños golpes
Existe la posibilidad de que nuestros marcos sufran pequeños deterioros causados por algún golpe en la moldura. Si en vez de madera maciza, está hecho de pasta, se puede agrietar y tendremos que reconstruirlo. Con el minitaladro provisto de un cepillo de púas y a velocidad lenta retiraremos los trozos sueltos.
Una vez quitadas las impurezas, aplicamos la masilla reparadora con la que reconstruiremos las zonas deterioradas. Asimismo, amasamos el producto hasta obtener un color homogéneo y lo aplicamos en las zonas a reconstruir, dándole forma con la ayuda de un buril.
Endurecida la masilla, le damos la forma definitiva con el minitaladro y una muela de óxido de aluminio con forma cónica, que nos permitirá trabajar con mayor comodidad. Es conveniente hacerlo con velocidad baja para controlar mejor la máquina. Sustituiremos la muela por un cepillo de púas de alambre para imitar las vetas que pueda tener la moldura en la zona reconstruida.
El siguiente paso que debemos dar es aplicar la pintura. Una original técnica para cambiar el aspecto de nuestra antigua moldura es la pintura al agua en dos colores y un producto retardante que ralentizará el tiempo de secado, lo que nos permitirá trabajar mejor para conseguir el acabado deseado. Una buena proporción es usar una mezcla de cuatro partes de pintura por una de retardante.
Comenzaremos aplicando el color de fondo. Una vez hecho, daremos ligeras pinceladas de forma aleatoria por todo el marco con este mismo tono. Los huecos que dejemos sin pintar los cubriremos con el otro color que hayamos seleccionado. Ya tenemos restaurada nuestra moldura, además de haberle dado un original toque de color.
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Las partes y técnicas de un retablo
La palabra 'retablo' proviene del latín, retro tabularum, que significa tabla que se coloca detrás. Se trata de una compleja estructura en la que se conjugan la arquitectura, la escultura y la pintura, dispuesta delante del muro de cierre de una capilla, encima del altar. Tiene su origen en la antigua costumbre litúrgica de colocar para su adoración, reliquias o imágenes de santos sobre los altares.
Lo mas común es que para su estructura se emplee la madera, (pino, castaño, peral, roble, nogal y tejo); pero no son extraños tampoco aquéllos construidos en piedra, alabastro, mármol y otros materiales duros y semipreciosos como el lapislázuli y la malaquita.
Los distintos elementos
Ático: parte superior de la calle central de un retablo. Suele ser el lugar elegido para disponer un calvario.
Banco: parte inferior o basamento de un retablo. En ocasiones puede estar dividido en dos pisos, en cuyo caso se denomina sotabanco; el más próximo al suelo, predela.
Calle: nombre que reciben cada una de las divisiones verticales de un retablo, en ocasiones separadas unas de otras por particiones más estrechas denominadas entrecalles.
Casa: cada uno de los espacios de forma cuadrangular o rectangular que, abiertos en los cuerpos y calles de un retablo, sirven para alojar pinturas o esculturas.
Cuerpo: cada uno de los pisos o de las divisiones horizontales de un retablo.
Entrecalles: divisiones verticales más estrechas que las calles y que las separan unas de otras.
Guardapolvo: pieza o saledizo que enmarca un retablo tanto por los laterales como por la parte superior.
Polsera: guardapolvo.
Predela: del italiano predella; banco.
Sotabanco: parte inferior de un banco de retablo de dos pisos.
Técnicas artísticas del retablo
Aparejo: fase previa a la labor de policromía de una escultura en la que se prepara la madera para recibir los pigmentos. En primer lugar, se alisaba toda la superficie, rellenando todas las posibles grietas y huecos, para aplicar varias capas de yeso. En un segundo momento, se aplicaba una capa de arcilla roja muy untuosa, que era la que servía de base a la pintura. Una vez seca, se podía proceder ya al dorado y estofado de la pieza.
Dorado: Técnica artística consistente en la aplicación de panes de oro sobre una superficie, ya sea arquitectónica, pictórica o escultórica. El acabado podía ser mate o brillante.
Encarnado: Tras dorar y estofar una escultura, el último paso en su decoración es aplicar en manos pies y rostros, los colores que asemejarán al tono de la piel; a esta acción se denomina encarnado.
Ensamblador: Ensamblar, en carpintería, es la operación de encajar diferentes piezas, hasta dar a un objeto la forma deseada. Pero la labor del ensamblador dentro del proceso de construcción de un retablo es mucho más amplia y compleja, ya que no se limita al mero trabajo mecánico de montar y hacer coincidir las distintas partes que lo conforman; también es el encargado, entre otras funciones, de establecer contacto con el cliente, de presentarle la traza y el diseño de las formas, del transporte de los materiales hasta el taller, del corte de las piezas en las molduras y perfiles requeridos y, finalmente, de su montaje y encolado.
Entallador: En el arte español se aplica este nombre, de modo genérico, al artista o artesano que se dedica a la labor de talla en madera. De este modo, y dentro del proceso de construcción de un retablo, el entallador sería el encargado de la parte ornamental de la arquitectura (relieves del banco, tallas de las columnas y pilastras de las calles...), frente al escultor, autor de las figuras de gran tamaño.
Estofado: Fase que sigue a la del dorado en el proceso de policromar una escultura. Una vez aplicada la base de pan de oro, ésta se cubre por encima con pintura al temple. Una vez seca, se rasca el color con un pequeño punzón en los lugares en los que se desea que aparezca un efecto dorado. Suele ser común su empleo para marcar los pliegues de las vestiduras.
Mazonería: el término define, de modo genérico, toda labor constructiva realizada en cal y canto. Aplicado a los retablos, hace referencia únicamente a su parte arquitectónica, distinguiéndola de las esculturas y pinturas que puedan estar insertas en ella.
Policromía: Proceso por el cual se pintan de varios colores las obras artísticas. El término se utiliza especialmente en el ámbito de la
escultura: cuando una estatua ha sido pintada, se dice de ella que está policromada.
Artículo escrito por Antonio Caballero, especialista en restauración y experto en el arte mueble.
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Logra un mármol reluciente y duradero
El mármol es una de las piedras preferidas para la construcción y la decoración. Se trata de un material noble que da un toque distinguido a tus ambientes y dura varias generaciones. Pero para eso, debes mantenerlo limpio con técnicas que permiten conservarlo durante años. Al ser un material poroso, el mármol absorbe las manchas fácilmente. La buena noticia es que esas manchas pueden ser eliminadas con éxito si actúas rápido. Cuanto más tiempo pase, más se absorbe el líquido y más difícil es eliminarlas de la piedra.
El método de limpieza más conocido es pasar un trapo o esponja con agua y jabón. Pero si las manchas son más profundas, debes aplicar otras técnicas. Cuando el mármol se pone oscuro o amarillento, una opción es mojar una esponja o cepillo en agua y vinagre.
Muchas veces, las lámparas de metal dejan una huella de herrumbre en la superficie que parece imposible de eliminar. Para esto, los especialistas recomiendan agua y limón. Pero, mucho cuidado, el vinagre y el limón son infalibles siempre que los uses bien. De lo contrario, esta técnica casera puede arruinarlo todo. Estas sustancias deben rozar apenas la superficie, porque son corrosivas y pueden penetrar en la piedra.
Pasos
Aplica la mezcla en la zona afectada.
Frota suavemente durante unos minutos.
Enjuaga con un jabón más suave hasta que el óxido salga completamente.
Técnicas de protección
El mayor problema del mármol es que se trata de una superficie porosa que absorbe rápidamente los líquidos y es sensible a cualquier ácido. Para contrarrestar esto, mucha gente aplica una capa de cera. De esta forma, la textura se vuelve más suave y fácil de limpiar.
Sin embargo, tendremos que tener cuidado porque una capa demasiado gruesa puede tornar el blanco en amarillento. Si aplicaste esta técnica y estás arrepentido, no es demasiado tarde. Existen productos especiales para quitar la cera que puedes adquirir en cualquier establecimiento de limpieza. Limpia la superficie dañada con una esponja enjabonada. El mármol recuperará su blancura natural.
Según el ABC del Instituto del Mármol de América (Marble Institute of America), éstos son algunos consejos para mantener el mármol en buen estado:
Saca el polvo a los suelos de mármol con frecuencia.
Limpia las superficies diariamente con esponja y detergente común.
Seca siempre la superficie después de limpiar con agua.
No uses vinagre y limón con demasiada frecuencia. Cuando lo hagas, vuelve a limpiar la superficie.
No mezcles lejía con amoníaco porque esta combinación puede ser tóxica.
Evita los limpiadores abrasivos (que se usan frecuentemente para las bañeras).
Trucos de limpieza
El vino, sobre todo el tinto, deja una estela que parece imposible de quitar. Sin embargo, si usas 3 cucharadas de bórax en un vaso de agua, la mancha desaparece. Lo mismo se usa para eliminar el café. Las quemaduras de cigarrillo, en cambio, son imposibles de quitar. En ese caso, la única solución es pulir la superficie hasta que desaparezca la quemadura.
Si el mármol luce amarillento, la solución es el cloro líquido suavizado o algún producto a base de cloro. Pero al igual que el vinagre y el limón, el cloro tiene que permanecer poco tiempo en la superficie.
Lo mejor para limpiar esta piedra porosa es el cepillo. La esponja se utiliza para manchas superficiales. Si te cuesta mucho sacarla, lo ideal es un alambre de aluminio. Usa el trapo de alambre suavemente para no dañar la textura de la superficie.
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Rehabilitar un mueble antiguo
En los últimos años, el mueble ha pasado de ser considerado un simple objeto de arte menor, funcional y decorativo, a ser testimonio de una herencia cultural irrepetible. Por ello, se deben respetar mediante su conservación y restauración. La restauración debe entenderse como la inevitable intervención para recuperar el significado artístico de la pieza, y no como una simple reparación o modificación. Su trascendencia radica en el respeto de materiales y aspectos formales originales en la medida de lo posible.
El reciclaje de muebles es una buena opción para ahorrar dinero, sobre todo, si somos capaces de hacerlo con nuestras propias manos. Pero si no somos unos manitas siempre podemos apuntarnos a un buen curso de manualidades y poner en práctica con los muebles de nuestra casa las enseñanzas que aprendamos. Obviamente es necesario poseer cierta destreza manual y gusto por el trabajo de madera.
La restauración de mobiliario requiere una metodología que comprende tres fases: el análisis previo, la fase de diagnóstico y la de intervención propiamente dicha. En la primera se examina la pieza y se extrae información acerca de las restauraciones previas, época, estilo y técnica constructiva. En la segunda se fijan los problemas y objetivos de la intervención que se lleva a cabo al final.
Pasos a realizar
En la restauración de un mueble hay que llevar a cabo una serie de fases que resultan necesarias. La inspección visual de la estructura del mueble es el primer paso a realizar. En caso de que durante esta inspección visual descubramos que nuestro mueble sufre las consecuencias de la carcoma, el siguiente paso será su eliminación.
La carcoma que producen los insectos xilófagos puede ser resultado de auténticas plagas difíciles de erradicar. Para ello existen diversos métodos, unos más especializados y otros más caseros. El tratamiento químico suele ser el más utilizado. Consiste en aplicar el producto anticarcoma abundantemente, con un pincel o brocha tanto dentro como fuera del mueble. Tras este procedimiento se debe dejar reposar el mueble por un periodo de dos o tres semanas, cubriéndolo con una tela de nylon, casi sellado y cerrado con cinta adhesiva, ya que los diferentes gases que desprende el veneno aplicado crearán una auténtica cámara de gas que alejarán cualquier insecto del mueble. En el caso de que el ataque de la carcoma no fuera muy fuerte también se puede combatir inyectando con una jeringuilla el líquido anticarcoma directamente en los agujeros y después taparlos con cera coloreada.
También podemos utilizar un procedimiento físico que se basa en el calor y en los cambios súbitos de temperatura. Las piezas de mobiliario pequeñas se pueden liberar de la carcoma calentándolas en el horno o empleando una sauna doméstica, donde habrá un calentamiento sin aportación de agua.
Otro tratamiento más casero que complementa a los anteriores, pero que es igualmente eficaz, es colgar un saquito cosido que contenga bellotas frescas. Las sustancias aromáticas de las bellotas atraen a la carcoma que haya volado y que ya no pondrá sus huevos en el mueble sino en el saquito, por lo que es necesario que a finales de cada octubre se renueven las bellotas.
El siguiente paso que debemos dar es eliminar la suciedad y las sustancias ajenas a la pieza, ésta es una de las fases más importantes y delicadas por su carácter casi siempre irreversible. Es muy importante la elección previa de las técnicas y materiales a emplear en la limpieza, y deben realizarse de un modo gradual para no eliminar partes originales.
Recuperar su funcionalidad
El objetivo de la rehabilitación estructural es recuperar, en la medida de lo posible, la funcionalidad y resistencia que tuvo el mueble cuando fue construido originalmente. Las intervenciones más corrientes son la reparación de fondos y guías de cajones, el encolado de chapeados y de elementos sueltos, el enderezamiento de superficies deformadas y la sustitución de elementos perdidos.
Más delicada aún es la operación de fijación de las superficies decoradas con marqueterías o dorados al soporte. La marquetería debe cohesionarse mediante la aplicación de calor para poder regenerar el adhesivo antiguo o, cuando éste ya no existe, con un adhesivo parecido al original.
Una vez llevada a cabo la reparación de las estructuras del mueble, hay que reponer la materia en las zonas en las que ésta falta. Estas áreas se llaman lagunas, y su reintegración se realiza con material homogéneo que garantice la durabilidad de la intervención, y que no comprometa el aspecto estético del mueble.
El acabado de la superficie del mueble constituye la fase final de la restauración. Este último tratamiento cumple dos importantes finalidades, aislar y proteger la madera de agentes externos y resaltar y mejorar el aspecto de las maderas, lo que indudablemente es una función estética.
El brillo y el cromatismo del mueble quedan determinados por el tipo de sustancia utilizada y por su técnica de aplicación. La eliminación del barniz original sólo es necesaria cuando se encuentre muy decolorado o deteriorado a causa de los agentes externos, y debe realizarse de acuerdo con la época y el estilo de la pieza. En el caso de muebles de madera es preferible el acabado a goma-laca aplicada con muñequilla, a la utilización de barnices sintéticos de rápida aplicación que otorgan al acabado un aspecto muy plastificado.
En el caso que se quiera conservar el barniz original, se debe regenerar puliendo la superficie y unificando el brillo con una capa de barniz de características lo más parecidas al original.
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Restaura una mesa antigua
La restauración de antigüedades requiere ciertos conocimientos técnicos, por lo que si estás decidido a afrontar el reto tú mismo, es conveniente que te informes previamente acerca de los productos y técnicas que vas a utilizar.
Características generales
La madera está sometida a cambios como dilataciones o contracciones, apertura de fibras por pérdida de humedad, cambios de tono, etc. Tenlo en cuenta a la hora de realizar el trabajo: cualquier alteración en los productos utilizados para el acabado o en la ubicación del mueble puede provocar daños.
Una vez que hayas restaurado el mueble, procura mantenerlo en buenas condiciones (una mesa suele mojarse, decolorarse e incluso quemarse) protegiendo el acabado antes de su utilización.
Los productos que se emplean en la restauración no tienen la resistencia de los barnices sintéticos, aunque proporcionan un acabado mucho más natural y son más fáciles de retirar.
Mucho cuidado con los productos
Los materiales que se utilizan pueden resultar tóxicos. Por esta razón, lo mejor es trabajar en lugares ventilados y luminosos y usar mascarillas.
Conviene mantener los botes de productos cerrados, y tirar los algodones o trapos manchados en un recipiente de agua.
Si la mesa tiene desperfectos
El arreglo de desperfectos debe hacerse una vez terminada la limpieza, antes de aplicar el acabado final.
En muchos casos es necesario encolar piezas o rellenar grietas, para lo cual se utiliza masilla de cera especial en el tono adecuado.
Pasos que debes seguir
1. Protege la zona de trabajo con periódicos. Conviene que tú mismo te pongas unos guantes de goma, mascarilla y gafas protectoras.
2. Extiende el decapante sobre la mesa con una brocha en el sentido de la veta y déjalo actuar durante 10 minutos.
3. Retira la capa de barniz con la espátula. Si no puedes eliminar todos los restos, utiliza lanilla de acero y alcohol de 96. Recuerda que debes trabajar siempre en el sentido de la veta.
4. Puedes limpiar los bordes y molduras con un cepillo de púas metálicas. En cualquier caso, una vez terminado este proceso conviene repasar la superficie con un paño y alcohol. Hay que eliminar todo el decapante.
5. Si al limpiarla, la madera muestra cambios de color, para igualarla debes aplicar un nuevo tinte al agua en las zonas descoloridas. Utiliza una brocha y una muñequilla de algodón para difuminar los contornos.
6. Cuando se haya secado el tinte, pule la superficie con papel de lija.
7. Utiliza una muñequilla de algodón para aplicar dos manos de fondo tapaporos.
8. A continuación, también con una muñequilla, aplica una capa de cera sobre la mesa. El exceso retíralo cuidadosamente con un trozo de lanilla de acero.
9. Pasadas dos horas, frota la superficie con un cepillo de zapatos. Después, aplica una nueva capa de cera, y vuelve a pulir al cabo de una semana.
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Dorado y policromado
Los orígenes del arte del dorado se remontan a los sumerios y egipcios de hace 3.500 años, quienes descubrieron que el oro se podía transformar en finísimas láminas que se aplicaban en diferentes superficies.
Fue Cennino Cennini (1370-1440), en su obra 'El libro del Arte', publicado en 1437, el primero en poner el arte del dorado en manos de los artistas aficionados. Cennini hace un análisis perfectamente detallado de todos los procesos necesarios para el dorado al agua o al aceite. Artistas como Giotto, Ducio y Masaccio, al realizar el proceso, descubrieron que la madera, siempre porosa, se debía cubrir con yeso para evitar que el oro se desconchara.
La técnica
Para aplicar el oro se coloca la lámina sobre un cojín de cuero acolchado, almohadilla o pomador. Se emplea una arista con largos pelos suaves (normalmente de ardilla), llamada polonesa. La tierra natural se diluye con agua mezclada con cola y alcohol (de ahí la definición de 'dorado al agua') y tan pronto el oro llega a estar en contacto con la superficie húmeda, queda absorbido como un imán.
Cuando se termina de aplicar el oro, se bruñe para darle una destacada apariencia metálica. Esto, originalmente, se hacía con un diente de perro, hasta que se descubrió el ágata refinado, que se pulía y se montaba sobre un mango de madera.
Después de hacer pasar rápidamente el bruñidor sobre la superficie dorada, ésta deja translucir el brillo natural del oro, además de reforzar su adherencia. A continuación procederemos a barnizar la pieza con goma laca o con un barniz antioxidante.
El color de la lámina depende en gran parte de su pureza; cuantos más quilates tenga, tanto mas brillante será el oro; y cuantos menos quilates, tanto mayor será la mezcla de otros metales. También se presentan en diversas tonalidades, desde un tono verdoso, hasta el amarillo y el anaranjado, en función de las aleaciones como plata y cobre.
Mordiente a base de aceite (barniz mixtión)
Este mordiente se ofrece en tres versiones, de tres horas, de doce horas y de veinticuatro horas de secado. El tiempo de secado puede variar en función de la temperatura ambiente, así como de la marca del producto empleado.
El mordiente a base de aceite o mixtión se puede mezclar con pinturas al óleo para disponer de un fondo de color para la lámina de oro o plata.
Artículo escrito por Antonio Caballero, especialista en restauración y experto en el arte mueble.
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Aprende a restaurar un espejo
Muchas veces encontramos en los desvanes y trasteros auténticas joyas para el hogar, muebles u objetos de decoración que no reutilizamos porque se han envejecido con el paso del tiempo y es necesario restaurarlos. Un ejemplo son los espejos, esenciales en las casas por su funcionalidad, y que ofrecen un aire especial a los hogares, ya que dan la sensación de mayor espacio. Restaurar un espejo antiguo no es tan complicado y, además, es barato -menos de 15 euros en material- . Sólo tienes que seguir estos pequeños consejos:
Primero retiraremos la suciedad y el polvo acumulados con un poco de algodón empapado en una mezcla de agua y detergente neutro. Frotaremos con especial insistencia en los recodos y huecos donde es más frecuente la acumulación de polvo. Con un trapo secaremos las superficies humedecidas.
Cortamos un pedazo de lana de acero muy fina. El trozo, pequeño y plano, nos servirá para frotar el marco y así retirar la última capa de cera desgastada que tenga la madera. La labor será siempre en el mismo sentido que las vetas de la madera.
Cubrimos los filos del espejo cercanos al marco con goma de papel para no ensuciar el cristal. Después se aplica una capa muy fina de cera para patinar sobre la madera. Será en tres tandas: la primera en dirección a la veta, luego a través de ella y una más siguiendo la veta.
Dejamos secar la cera durante 15 minutos.
Bruñimos frotando con una gamuza, trapo de franela, o bien un cepillo. Si queremos que el marco brille más, podemos aplicarle una capa más de cera, esta vez en una sola pasada. A continuación volveremos a bruñir, hasta que quede una textura, color y luminosidad que nos satisfaga.
¿Cómo elegir la cera?
Las ceras para patinar inglesas o de mezcla elaboradas por restauradores son las de mejor calidad. Siempre que sea posible, optaremos por esta cera.
Deben ser finas y fluidas, porque hay que dar brillo a la madera, no volumen.
Evitaremos que acumule mordiente, para que no sea pegajosa y se ensucie.
La cera de patinar debe tener el cuerpo de la crema para los zapatos, que se pueda deshacer con facilidad.
La cera de abeja tiene el inconveniente de que acumula mucho polvo y pierde el brillo en poco tiempo.
La cera vegetal resiste mejor la acumulación de suciedad, pero tiene demasiada consistencia para trabajar fácilmente con ella.
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La técnica decapé y craquelado
Cuando hablamos de 'técnica decapé' nos referimos a un sistema francés de decoración que tuvo sus orígenes en la época de Luis XV. El decapé consiste en pintar los muebles de blanco, pastel, gris… creando una veladura para suavizar e iluminar el aspecto del mueble. Las piezas decapé armonizan perfectamente con las paredes pintadas en gris pálido, azul celeste, color fucsia, verde manzana…
Los decoradores franceses, para cambiar la ornamentación de los palacios sin hacer grandes dispendios, decapaban sobre todo muebles pequeños y de asiento y luego los pintaban, de ahí la denominación de 'decapé'.
Craquelado
El craquelado es un método de envejecimiento. Dentro de los acabados es uno de los más comunes, prácticos y fáciles de realizar. Se reproducen las finas grietas que se forman a menudo en la superficie de viejas pinturas al óleo, lozas antiguas y muebles ajados por el paso del tiempo.
El craquelado se produce naturalmente por la contracción gradual y despareja de las distintas capas de pintura. Colocando una capa de base sintética (secado lento) y otra encima de pintura de base acuosa (secado rápido) obtendremos este efecto. La pintura sintética seca lentamente generando tensiones superficiales durante un lapso de tiempo mayor; por esto, la capa de pintura superior, que es acrílica y secó rápidamente, se resquebraja siguiendo los movimientos de las tensiones de la pintura de base.
Para avejentar una superficie podemos recurrir a un preparado de tipo casero o a los productos elaborados especialmente para lograr este efecto: 'craqueladores'. El resultado óptimo de éstos depende de que sigamos al pie de la letra las especificaciones de cada fabricante. Son, en algunos casos, productos muy sensibles al calor y a las corrientes de aire, los cuales modifican el tamaño de las grietas.
Craqueladores de un componente
Se aplican en general entre dos colores contrastantes, por ejemplo:
1°) Base acrílico color natural / secar.
2°) Aplicación de barniz craquelador tratando de no superponer material.
3°) Aplicación de acrílico oscuro con pincel o con esponja y dejar secar. Se puede acelerar el proceso de secado por medios mecánicos con calor tibio sobre el trabajo a una distancia de no menos de 25 cm.
En forma casera, el craquelador de un componente puede reemplazarse por el efecto que produce una capa generosa de cola vinílica. En ambos casos, la dirección de las pinceladas aplicadas en la capa intermedia serán las que definirán el sentido de las grietas.
Craqueladores de dos componentes:
Estos craqueladores son aptos para craquelar bases, pinturas y láminas porque son traslúcidas. Por ejemplo:
1°) Aplicamos dos manos del primer componente dejando secar entre una y otra.
2°) Se aplica el segundo componente que al secar produce el efecto deseado.
Un método casero para realizar este tipo de craquelado sin usar productos dañinos:
1°) 1 mano de goma laca / secar.
2°) 1 capa de cola vinílica / secar.
3°) 1 mano de goma arábiga.
Terminación
En el caso de utilizar colores contrastantes para craquelar, el efecto queda evidente sin la aplicación de otros elementos para destacarlo. Sobre un decoupage, la trama de las grietas puede unir estéticamente el conjunto de elementos recortados, más aún destacadas por una pátina al óleo, al agua o betún de judea. En cualquier caso, una vez que el craquelado ha terminado es conveniente dejarlo reposar durante una hora antes de esta aplicación. Cuanto más grueso sea el barniz de base, más anchas serán las grietas. Con una base fina de barniz, lograremos grietas finas.
Técnica decapé: materiales y elaboración
• Lijas de madera.
• Pintura plástica mate blanca, gris cualquier color suave.
• Látex.
• Pinceles y brochas.
• Cera de ebanista nogal.
• Pintura al óleo color teja.
Procederemos a abrir el poro de la madera, lijando en el sentido de la veta. Mezcla a partes iguales pintura, látex y agua. Con el pincel, extiende muy poca cantidad de veladura. Acto seguido, rasca algunas zonas con un trozo de lija de forma que las rayadas descubran el color de fondo. Cuando la veladura esté casi seca, dale otra mano. Las pasadas tienen que ser rápidas y con el pincel casi seco. Rompe la uniformidad del color con una pizca de pintura al óleo. Peina el mueble con un pincel casi seco. Vuelve a pasar la lija por algunas zonas (raspado) insiste en los canto. Enceras, dejas secar y frotas para darle brillo.
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El arte de la laca en China
El carácter chino de la palabra laca, que se pronuncia 'chi', es pictográfico. Uno de los componentes se pronuncia “mu” y significa madera, es la parte superior del carácter pictográfico. La parte inferior del carácter lo conforma otro componente, “sui”, que significa agua. Todos los componentes pictográficos chinos significan flujo de savia de la madera. En ambos costados de la mitad del tronco surgen trazos que caen como caños y que salen del árbol, yendo a parar a unos recipientes donde se recoge la laca.
Las regiones que producen el árbol de la laca se localizan en el curso y las desembocaduras del Río Amarillo de China Continental. Allí se extienden bosques extensos del árbol de la laca. Hoy podemos saber gracias a registros arqueológicos, que los chinos descubrieron la resina en el árbol de la laca hace 7.000 años.
La resina del árbol tiene una fuerte cualidad adhesiva y lustre hermoso. Se usa tanto como protector, adhesivo y como embellecedor de muebles, cerámica o bambú. Durante el Neolítico, los chinos ya usaban la laca para recubrir sus utensilios y objetos. Entre los siglos VIII y III a. C., aparecieron por primera vez los objetos de laca en las formas mas exquisitas, y pronto fueron codiciados por la alta sociedad.
Época de desarrollo
En el periodo de la Primavera y del Otoño a la Dinastía Han Posterior (VII a. C. al siglo III d. C.), la industria de la laca se desarrolló de manera extraordinaria, avanzando en nuevas técnicas; en este periodo surge la decadencia de los objetos de bronce y se valoran los objetos de laca.
Después llega la dinastía Han, periodo donde sigue desarrollándose la industria de la laca. A continuación surge la archiconocida dinastía Ming (1402-1424), con el reinado del Emperador Yunglo y, posteriormente, la dinastía Ching (1644-1911). Cada periodo nos deja un legado artístico extraordinario y un perfeccionamiento mayor. Esta técnica artesanal se extendió a través de los años hasta llegar al siglo XV.
Comercio con Europa
En este siglo XV, la familia Imperial creó la oficina especial de la laca y puestos para su producción, lo que demuestra la importancia que tenía para el Imperio esta manufactura. Se expandió su uso con nuevos modelos y diseños, permitiendo que los productos de laca no sólo tuvieran apariencia cultural, sino que también fueran productos viables para el potencial comercio con Europa.
En la ultima década del siglo XVIII se introdujeron en China las pinturas de aceite de Occidente. Como eran materias primas más baratas y el proceso de aplicación sencillo, reemplazaron las capas de laca en los objetos de uso diario. En el siglo XX, la aparición de las pinturas químicas conllevó un nuevo desafió a la laca.
Entre estas clases de pintura, la laca china es la más resistente y duradera. No se deteriora incluso después de doscientos o trescientos años. El arte de la laca es un movimiento artístico que ha continuado a través del tiempo. Hoy este arte continúa apreciándose y el pueblo lo preserva como una tradición más ya que ha sido parte de la vida de los chinos por milenios tanto artística como espiritualmente.
El color de la laca varía según la dinastía:
Rojo púrpura Dinastía Ming (1368-1644)
Rojo Bermellón Dinastía Quing (1644-1911)
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