
El rústico en las paredes no exige un color especial. Si bien la gama de tonalidades de esta tendencia es amplia, se impone el uso generalizado de los tostados más cálidos entre los que hallamos los terracotas, los ocres y los marrones. Esta paleta combina armónicamente con el mobiliario de madera pero hay que ser profesionales en la técnica de aplicación: pinceladas gruesas y muchas capas de pintura hasta alcanzar un buen grosor.
Los acabados del techo rústico son variados pero son muy famosas las vigas descubiertas y los remates de madera. El pavimento tiene sus pautas propias según la región. Así, la losa es la reina en Inglaterra mientras que la zona mediterránea, en la que se encuentra Italia o en España, las baldosas de tierra cocida son las preferidas. Por otro lado, la tarima es recurso común en los países escandinavos.
miércoles, 30 de enero de 2008
Revestimientos: el poder del marrón
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